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LECCIÓN: Números 31:25 al 28. 25. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 26. Toma la cuenta del botín que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregación; 27. y partirás por mitades el botín entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación. 28. Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra que salieron a la guerra; de quinientos, uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas.
Comentario general del contexto: Versículos 25-30: Reparto del Botín. – Dios ordenó a Moisés, con Eleazar y los jefes de las casas paternas («padres» por «casas paternas»: ver Éxodo 6:14) de la congregación, para tomar todo el botín en hombres y ganado, y dividirlo en dos mitades: una para los hombres de guerra (המּלחמה תּפשׂי, los que se aferraron a la guerra, los que se dedicaron a la guerra), la otra para la congregación, y para imponerle un tributo (מכס = מכסה, computatio, una cierta cantidad: véase Éxodo 12:4) para Jehová. De la mitad que llegaba a los guerreros, una persona y una cabeza de ganado debían ser entregadas al sacerdote Eleazar de cada 500 (es decir, un quinto por ciento), como ofrenda elevada para Jehová; y de la otra mitad que se apartaba para los hijos de Israel, es decir, para la congregación, uno de cada cincuenta (es decir, el 2 por ciento) debía tomarse para los levitas. אחז, asido de, es decir, arrebatado del número entero durante el proceso de contar; no agarrado o tocado por la suerte, como en 1 Crónicas 24:6, ya que no había razón para recurrir a la suerte en este caso. La división del botín en dos mitades iguales, una de las cuales se entregó a los guerreros y la otra a la congregación que no había tomado parte en la guerra, era perfectamente razonable y justa. Como los 12.000 guerreros habían sido elegidos de entre toda la congregación para llevar a cabo la guerra en su nombre, la congregación misma podía reclamar correctamente su parte del botín. Pero como los 12.000 habían tenido todos los problemas, penalidades y peligros de la guerra, podían muy bien contar con alguna recompensa por su servicio; y esto se les concedió al recibir tanto como toda la congregación que no había tomado parte en la guerra; de hecho, más, porque los guerreros solo dieron un quinto por ciento. de su parte como ofrenda de acción de gracias por la victoria que les había sido concedida, mientras que los que se quedaron en casa debían dar el 2 por ciento. de su parte a Jehová para beneficio de los sacerdotes y levitas. El arreglo, sin embargo, sólo se hizo para este caso particular, y no como ley para todos los tiempos, aunque era regla general que los que se quedaran en casa recibieran una parte del botín traído por los guerreros (cf. Josué 22). :8; 1 Samuel 30:24-25; 2 Mac. 8:28, 30).
Definición de computatio (cálculo) en la antigua Grecia se basaba en el ábaco de piedra (como el Ábaco de Salamina) y sistemas numéricos alfabéticos. Su mayor logro fue el Mecanismo de Anticitera (siglo II a.C.), considerado la primera computadora analógica. Esta maravilla mecánica usaba engranajes de bronce para predecir eclipses, ciclos lunares y posiciones planetarias.
TEXTO: «Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”. (1ª a los Corintios 4:1)
Comentario del texto bíblico: (4:1-2). Ministros: Primero, considerar a los ministros por lo que son. Siempre se deberán tener en cuenta tres elementos acerca de los ministros:
▬ 1. Los ministros son servidores de Cristo. La palabra “servidor” (huperetes) significa sub-remero. Se refiere a los esclavos que se sentaban en la barriga de los grandes barcos y tiraban de los grandes remos para hacerlos navegar por el mar. Cristo es el capitán del barco y el ministro es uno de los esclavos de Cristo. Nota: Él solo es uno de tantos servidores sub-remeros. Recuerden también que los esclavos que estaban en la barriga del barco estaban atados con cadenas. No se les permitía hacer más que servir al capitán del barco. El ministro es un esclavo de Cristo que está atado: Solo existe para remar para el capitán. No puede ni sirve a nadie más.
Pensamiento 1. Ningún ministro debe ser elevado por encima de otros ministros o servidores, ni su elocuencia, capacidad, personalidad, carisma, o cualquier otro rasgo. No importa cuánto haya significado el ministro para la vida de una persona, él solo es un sub-remeros, un esclavo del capitán del barco; y solo es uno de tantos otros sub-remeros y servidores. Los creyentes no deben juzgar ni elevar más a un ministro que a otro.
▬ 2. Los ministros son administradores de Dios. La palabra “administrador” (oikonomos) quiere decir capataz de una propiedad. El administrador siempre era un esclavo, sujeto a un amo, pero se le ponía a cargo de los otros esclavos en toda la casa o propiedad del amo. Controlaba al personal y dirigía toda la operación por el amo. Se le ponía por encima de otros, aun así, él era seguía siendo un esclavo del amo. Su obra no se le supervisaba detenidamente; por consiguiente, tenía que ser confiable y responsable. Observe de qué cosa al ministro se le hace administrador: “Los misterios de Dios”. Un misterio no es algo difícil de entender. Más bien, es algo que se ha ocultado y se ha mantenido en secreto. Es algo que el raciocinio humano no podía descubrir, pero que ahora Dios lo revela. Les queda bien claro a aquellos a quienes se les revela, pero les resulta totalmente extraño a los que no lo reciben. ¿Cuáles son los misterios de Dios? Son las verdades, las verdades gloriosas, de la Palabra de Dios. ¿Quiénes son aquellos a quienes se les revelan los misterios? Los administradores, los ministros, los servidores de Cristo que creen.
Ya hay varios misterios revelados al creyente.
Pensamiento 1. A todo ministro se le debe tener en muy alta estima por el bien de su obra. Él solo es un siervo de Dios, pero es el siervo al que Dios ha hecho administrador de su familia, de su iglesia y de su pueblo. Dios le ha honrado: Se le ha responsabilizado por los misterios imperecederos de Dios, las grandes verdades de la Palabra Santa de Dios. El ministro no lidia con cosas perecederas como el dinero y las posesiones, sino con las cosas eternas del propio Dios, las verdades eternas que Dios quiere proclamarle al mundo.
“el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica” (2 Co. 3:6).
“Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos” (2 Co. 4:1).
“del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder” (Ef. 3:7).
▬ 3. Se requiere que los ministros sean fieles. Este es el requisito esencial del ministro. No hay requisito para él.
∎a. No se requiere que el ministro sea elocuente, brillante, inteligente, lleno de capacidad, o una persona de éxito. Se requiere que sea fiel.
∎b. Dios no exige que el ministro sea administrador, consejero, visitador, de los que saludan a la puerta, ni muy sociable, por importante que sean estos ministerios.
∎c. Se requiere que el ministro sea fiel al ministrar los misterios de Dios. Es responsable y será juzgado por lo bien que ministre los misterios de Dios:
=> No debe retener ni dejar de transmitir los misterios de Dios.
=> No debe sustituir los misterios de Dios por ningún otro mensaje.
=> No debe mezclar los misterios de Dios con ningún otro mensaje.
El ministro de Dios debe ser fiel a su llamado. Él es el servidor de Cristo y el administrador de los misterios de Dios. Debe, absolutamente, proclamar esos misterios.
“Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Co. 9:17).
“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gá. 1:6-9).
“de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25).
Pensamiento 1. Los creyentes no deben juzgar a los ministros, considerando y hablando de los dones y las capacidades de uno más que de otros. No deben tener en muy alta ni muy baja estima a un ministro. Deben considerar a los ministros justamente por lo que son:
1) Los servidores de Dios.
2) Los administradores de los misterios de Dios.
3) El servidor al que se ha hecho administrador con solo un propósito: Ser fiel al amor, el Señor Jesucristo.
1er TÍTULO: Plena confianza de Dios en sus siervos. Versículos 25 y 26. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Toma la cuenta del botín que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregación. (Léase: 2ª de Crónicas 31:14 y 15. Y el levita Coré hijo de Imna, guarda de la puerta oriental, tenía cargo de las ofrendas voluntarias para Dios, y de la distribución de las ofrendas dedicadas a Jehová, y de las cosas santísimas. Y a su servicio estaba Edén, Benjamín, Jesúa, Semaías, Amarías, y Secanías, en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme a sus grupos, así al mayor como al menor. ▬ 2ª a los Corintios 8:19 al 22. y no sólo esto, sino que también fue designado por las iglesias como compañero de nuestra peregrinación para llevar este donativo, que es administrado por nosotros para gloria del Señor mismo, y para demostrar vuestra buena voluntad; evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos. procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres. Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.).
Comentario de 2ª Corintios (8:19-21) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son representantes escogidos por la iglesia a fin de evitar acusaciones de mala conducta contra el ministro. Este elemento es muy significativo, una lección a la que deben prestar atención igualmente los ministros y las iglesias. Si Pablo hubiera manejado la ofrenda él mismo, se podía haber dejado expuesto a la acusación de confiscar y robar dinero. El único procedimiento sensato era hacer que la iglesia eligiera a uno de sus propios hombres para que manejara las ofrendas.
Note que a la ofrenda se le llamaba “esta gracia”. Como señala Charles Hodge, cualquier dádiva gratuita es una gracia
Por consiguiente, la ofrenda de una iglesia es una gracia; es el corazón de la iglesia que se derrama en una dádiva gratuita para salvar y ayudar a los desesperados del mundo. La iglesia debe derramar su alma en sus ofrendas por los perdidos y los necesitados del mundo. Ellos llevan a cuesta el peso del pecado, el hambre, la sed, la enfermedad, la ignorancia, la soledad, la indefensión, la falta de propósito, y la muerte. Esto solamente enfatiza la importancia formidable de los ujieres y los hombres que manejan las ofrendas.
Note otro elemento significativo: ¿Por qué se ministraba la ofrenda? Por la gloria del Señor. Cuando las personas veían las ofrendas y sabían para qué se iban a usar, el corazón de cada uno de ellos glorificaba al Señor. El Señor recibiría más alabanza que de ninguna otra manera.
“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).
“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).
Nota: Pablo plantea claramente por qué había tenido tales precauciones. El quería que todos los hombres supieran que él era honrado, que nunca meterla su mano en la caja y sacaría dinero de las ofrendas. No quería que nadie cuestionara su conducta personal. La apariencia importaba, lo que las personas pensaban importaba, porque él había dedicado su vida a salvar y ayudar a las personas.
(8:22) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son diligentes en muchas cosas, pero fundamentalmente en las ofrendas. Quién era este hermano no nombrado se desconoce. Se plantean tres elementos significativos acerca de él, elementos que deben hablarle al corazón de todo ujier y persona que maneje las ofrendas:
▬ 1. Él era un hermano, un creyente verdadero que tenía comunión con otros creyentes y colaboraba con la iglesia en sus empresas misioneras.
▬ 2. Con frecuencia había demostrado su “diligencia” cuando se le habían asignado otros ministerios. La palabra “diligencia” (spoudaion) significa solicitud, celo, dedicación. Él se entregaba incondicionalmente a cualquier tarea que la iglesia le encomendara.
▬ 3. Él observaba y estaba pendiente del testimonio de las iglesias. Cuando Pablo le contó acerca de la iglesia de Corinto, acerca de la gran restauración de la iglesia, se emocionó mucho y se mostró más dispuesto que nunca a servir a Cristo en medio de la iglesia.
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Ro. 12:11).
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).
(8:23) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (Usher) son compañeros de los ministros. Note que Pablo esperaba que las personas preguntaran quiénes eran estos hombres. Es una pregunta normal, porque los hombres manejan las ofrendas de la iglesia. Por consiguiente, resultaba extremadamente importante que las credenciales de estos hombres fueran de la más alta calidad.
▬ 1. Tito era el compañero y colaborador de Pablo, fundamentalmente al ministrar a la iglesia de Corinto. La mayoría de los corintios lo sabían, porque Tito había sido el instrumento principal de Dios para traer la restauración en la iglesia.
▬ 2. Los otros dos hombres eran mensajeros de la iglesia, hombres fundamentalmente escogidos por la iglesia para representar a la iglesia. Note también que eran los mensajeros de la gloria de Cristo. Debian reflejar y transmitir la gloria de Cristo mientras servían a la iglesia.
Pensamiento 1. Ambos puntos deben cumplirse en todos los ujieres y los hombres que manejen las ofrendas de la iglesia:
1) Los ujieres deben ser los compañeros del ministro.
2) Los ujieres deben ser los mensajeros tanto de la iglesia como de la gloria de Dios.
“así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Ro. 12:5).
“Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:5-7).
(8:24) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: A los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) la iglesia debe amarlos. Esto resulta esencial: La iglesia tenía que demostrarles su amor a los hombres que manejaban el dinero si estos iban a realizar con eficacia su ministerio. La iglesia debía demostrar su amor de dos maneras:
=> Primero, recibiendo a los hombres, aceptándolos a ellos y a su ministerio.
=> Segundo, ayudando a los hombres a realizar su ministerio. La iglesia tenía que dejar que los hombres presentaran el proyecto de misión y luego contribuir con él.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).
2º TÌTULO: Dios nos enseñó a distribuir con equidad lo que hemos recibido de Él. Versículo 27. y partirás por mitades el botín entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación. (Léase: 1ª de Samuel 30:22 al 25. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual. Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy. ▬ San Mateo 20:12 al 16. diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, más pocos escogidos.).
San Mateo 20:12 al 16: (20:8-15) Recompensa-gracia-muerte: Dios paga el salario prometido a aquellos que han trabajado por Él. Pagará al tiempo señalado. ¿Cuándo es el tiempo señalado? A la noche, al morir, cuando el trabajo termina. Ese es el significado de cuando llegó la noche, de la hora señalada. Hay dos tipos de noche, dos tiempos señalados para el siervo de Dios. `
Primero, la noche o el tiempo de la muerte cuando el siervo pasa de esta vida a la presencia de Dios. Entonces recibe la recompensa de la vida eterna. Dios lo transporta a la presencia del Señor y el creyente es transformado a la imagen de Cristo (véase nota-1 Jn. 3:2). Este es el pago del jornal referido en esta parábola.
Segundo, la noche o tiempo señalado que es el juicio, cuando las obras del siervo son juzgadas (véase Estudio a fondo 1-2 Co. 5:10). La presente parábola no está referida a esa noche o juicio.
▬ 1. El mayordomo es Cristo, el Hijo de Dios, a quien Dios ha entregado todo juicio (Jn. 5:22; 2 Co. 5:10).
▬ 2. Dios paga a cada uno a partir de un corazón lleno de gracia y de cuidado. Es tan esencial entender esto; Dios es amor y nos cuida. Cuida a todos sus siervos, no importa su edad o cuánto tiempo hayan estado en su servicio. Él los cuida y quiere que sus labradores tengan lo suficiente para suplir sus necesidades. El pago de un día (la recompensa de vida eterna) era lo necesario para suplir su necesidad. No dejaría que ningún siervo se retirara sin al menos ese monto. Por eso, Dios paga incluso a los que llegaron tarde un jornal completo (vida eterna).
Note otro asunto. Cuando hablamos de vida eterna y de perfección, es decir, de ser conformados a la naturaleza e imagen
de Cristo, Dios no muestra preferencias. Todos seremos hechos a la semejanza de Cristo, perfeccionados en nuestra naturaleza.
• Tendremos diferentes responsabilidades y, aparentemente, diferentes grados de gloria; pero todos seremos hechos perfectos.
• Todos nos presentaremos ante el trono de juicio de Cristo. Todos recibiremos diferentes tareas en el cielo, en virtud del servicio bueno o malo aquí en la tierra, pero todos seremos perfectamente felices y gozosos en lo que hagamos.
• Todos seremos juzgados por nuestra fidelidad aquí en la tierra. Algunos serán establecidos como vasijas grandes y otros como vasijas más pequeñas, pero todos seremos perfectamente completos, llenos hasta el borde (2 Ti. 2:20-21).
• Todos daremos cuenta del capital y de los dones que fueron puestos a nuestro cuidado. Todos seremos correspondientemente recompensados, pero todos recibiremos perfecta llenura.
• Todos nos presentaremos ante Cristo por el fruto que hayamos llevado en la tierra, pero todos recibiremos perfecta satisfacción y todos seremos hechos perfectamente fructíferos.
«Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa» (Lc. 14:23).
«Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt. 8:11).
▬ 3 El pago (recompensa) de Dios no está basado en obras y energía Está basado en la gracia y justicia de Dios, y está basado en la preocupación y cuidado de Dios por todos.
∎a. Note que Dios es justo y lleno de gracia y cuidado. La gracia y cuidado de Dios no borra ni anula su justicia. Dios no es injusto (cp. Ro. 4:5-6).
• Cuando Dios le da trabajo a un hombre desesperado por trabajar, ello es una demostración de gracia y cuidado. Ese fue el caso con el llamado a primera hora a los labradores madrugadores. No aprovecharse de la desesperación de un hombre es un acto de gracia. Ofrecer y pagar un jornal completo y no aprovecharse del hombre no es injusto sino lo opuesto. Es un acto de justicia y de gracia, un acto que prodiga cuidado.
• De igual manera, cuando Dios paga a un hombre más de lo que ha ganado, porque Dios se preocupa de que el hombre tenga lo suficiente para vivir, ello es un acto de gracia y de cuidado. No es un acto de injusticia hacia el primero o el madrugador. Es sencillamente un acto de gracia que revela a Dios como una Persona de enorme preocupación.
• Si Dios nos da lo que nos ha prometido, no es injusto si al otro le da otra cosa. Ni siquiera es injusto hacia nosotros si a otra persona le da un don enorme. Él es justo y de enorme preocupación y protección llena de gracia al guardar su Palabra, al darnos a nosotros y a la otra persona.
∎ b. Note que la queja de los obreros madrugadores lleva a algunas personas a aplicar la parábola a la relación entre Dios y los judíos y los gentiles. Los obreros madrugadores representan a los judíos, que se quejan porque Dios da un pago igual (recompensa y posición en su reino) a los gentiles. Prácticamente cualquier comentario ofrece discernimiento al lector que quiera seguir esa línea de interpretación.
▬ 4. El pago de Dios (recompensa) no es como el hombre lo ve, sino conforme a la voluntad y conocimiento de Dios. Nuestros ojos son malos porque somos de un mundo malo. Por eso juzgamos y comprendemos desde un punto de vista imperfecto y egoísta. Dios es bueno; Él nos cuida y es lleno de gracia. Por eso, da la vida eterna a todos los que vienen a Él, no importa cuándo vienen, si al primer llamado o si al llamado de la hora undécima.
«Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos» (Hch. 15:11).
«Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Ro. 3:24).
«Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres» (Tit. 2:11).
«Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos de la vida eterna» (Tít. 3:7).
(20: 16) Justicia-recompensa: esta declaración «pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros» (cp. Mt. 19:30; 20:16), es precisamente la declaración que llevó a Cristo a relatar esta parábola. Recuerde que los discípulos necesitaban seguridad de su salvación. Cristo les dio esa seguridad y les prometió la recompensa de gobernar y reinar con Él y de vivir eternamente (cp. Mt. 19:27-30; véase nota-Mt. 19:27-30). Pero Cristo quería que supieran que no pueden juzgar a otros, porque no sabían lo que había en el interior de los hombres, ciertamente, no lo sabían. Ellos no sabían quién sería recompensado en gran manera y quién no.
Por ejemplo, ¿quién habría imaginado que los obreros madrugadores, ansiosos de trabajar, que respondieron inmediatamente al Señor, mostrarían un espíritu gruñón y celoso? Para prevenir a sus siervos de juzgar y mostrar preferencia entre ellos, Cristo cierra su discusión sobre la vida eterna y la salvación con dos advertencias.
▬ 1. Los postreros serán primeros. Es decir, muchos de los últimos (que llegaron tarde) nos excederán a menos que seamos fervientes y celosos sirviendo a Dios. Quizá hayamos proclamado a Cristo durante años sirviéndole antes que lo hicieran otros; sin embargo, podemos
• fallar en adorar a Cristo día tras día en forma tan consistente como los obreros tardíos.
• fallar en el crecimiento en el conocimiento de Cristo con el fervor de los obreros tardíos.
• fallar en estudiar las Escrituras y orar tanto como aquellos.
• fallar en usar nuestros dones con la fidelidad de los obreros tardíos.
• fallar en testificar con tanta osadía como aquellos obreros.
• fallar en dar todo lo que somos y tenemos con la misma disposición y tan sacrificialmente como aquellos.
• fallar en amar con la misma mansedumbre de esos obreros.
• fallar en responder con la amabilidad de los obreros tardíos.
• fallar en vivir tan desprendidamente como aquellos obreros.
• fallar en relacionamos con tanto amor como lo hacen aquellos.
• fallar en soportar con la misma paciencia de los que llegaron tarde.
• fallar en esperar el retorno de Cristo con la esperanza de aquellos.
Note que aparentemente Cristo pasa de discutir el don de la vida eterna a la advertencia dirigida a sus siervos en cuanto al juicio venidero de las obras, un juicio que determinará grados de gloria y posiciones y responsabilidades.
«Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes» (Lc. 1:52).
«¡Ay de vosotros los que ahora estáis saciados! Porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis» (Lc. 6:25).
«Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado» (Lc. 16:25).
▬ 2. Muchos son llamados, más pocos escogidos. El siervo no debe estar juzgando a otros (como hicieron los siervos madrugadores ansiosos de trabajar), porque tiene suficiente con asegurarse su propio llamamiento y elección (2 P. 1:10). El siervo de Dios tiene que ocuparse diligentemente de su propia salvación. Exteriormente puede parecer que una persona es un verdadero siervo, pero quizá interiormente no ha cambiado. Note que Cristo dice: «muchos son llamados, más pocos escogidos». Muchos son falsos, no están dispuestos a dar todo lo que son y tienen. Son como el joven rico, sencillamente no están dispuestos. El precio del discipulado es demasiado alto. En toda realidad, ¿cuántos están siguiendo honestamente a Cristo, tal como Él lo demanda en esta discusión? (Mt. 19:21, 29-30, 16. Véanse nota y Estudio a fondo 1-Lc. 9:23.)
«Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido» (Mr. 10:28).
«Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo» (Lc. 14:33).
3er TÍTULO: Entregando con justicia y gratitud lo que o Dios le pertenece. Versículo 28. Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra que salieron a la guerra; de quinientos, uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas. (Léase: San Mateo 22:21. Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. ▬ Los Hechos 5:3 y 4. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.).
Comentario de San Mateo (22:18-22) Ciudadanía: la verdad acerca de la ciudadanía. Una persona tiene dos ciudadanías. Es ciudadana de este mundo; lo cual es evidente. Por eso le debe a los poderes terrenales los que les pertenece. Pero la persona también es ciudadana del cielo, del mundo espiritual; por eso, debe darle a Dios lo que es de Él.
Note tres cosas.
▬ 1. Cristo percibió los conceptos falsos de estos hombres. Él era el Hijo de Dios, de modo que por naturaleza conocía el concepto falso que ellos tenían de la ciudadanía. Además, como Hijo de Dios, también supo que eran impulsados por motivaciones malas.
Cristo fue específico y vigoroso: «¿Por qué me tentáis, hipócritas? ›› Conocía el corazón de ellos
• la ambición egoísta que los movía al compromiso y a la intriga.
• el engaño de sus adulaciones y la ponzoña destructora de sus lenguas.
• sus mentes cerradas y su obstinada incredulidad que los llevaba a rechazarlo y a condenarse ellos mismos.
Note las palabras «la malicia de ellos» e «hipócritas» (v. 18). Eran malvados y eran hipócritas. Simulaban algo que no era.
• Simulaban ser algo que no eran.
• Simulaban buscar la verdad cuando realmente no la buscaban.
• Simulaban honrarlo cuando realmente no lo honraban.
▬ 2. Hay algo que le pertenece a César, y es la ciudadanía terrenal. Cristo fue brillante y breve al tratar con los fariseos y su falso concepto de ciudadanía. «Mostradme la moneda del tributo ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? ›› preguntó con sencillez.
Note dos cosas.
∎a. Obligó a los fariseos (con el concepto de que la religión es suprema) a admitir que algunas cosas pertenecen al poder terrenal. La imagen era de César; la inscripción era de César; y la moneda había sido hecha o acuñada por el gobierno de César. Por eso, la moneda era del César si él decía que era suya. El tema era claro: puesto que los religiosos, como ciudadanos, usaban lo que pertenecía y era provisto por César, ellos debían pagarle lo que era suyo. Cristo dijo enfáticamente: «Entonces den a César lo que es de César».
∎b. Reveló una verdad muy importante para los creyentes de todos los tiempos: los creyentes tienen una doble ciudadanía. Son ciudadanos del cielo, sí, pero también son ciudadanos de este mundo. Tienen una obligación con el gobierno bajo cuyo régimen viven. Reciben los beneficios del gobierno tal como lo hacen los de mentalidad mundana: por ejemplo, el beneficio de rutas, desagües, agua, protección etc. Por eso los creyentes tienen que pagar la parte que les corresponde. (Véase nota–Ro. 13: 1-7. Esta nota es una discusión completa del tema de la ciudadanía.)
«Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Ro. 13:1).
«Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti» (Mt. 17:27).
«Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra» (Tit. 3:1).
«Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos» (1 P. 2:13-15).
«Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey» (1 P. 2:17).
«Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión» (Esd. 7:26).
«Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios» (Ec. 8:2).
▬ 3. Hay algo que le pertenece a Dios, y es la ciudadanía celestial. Cristo fue igualmente brillante en su trato con los herodianos y su falso concepto de ciudadanía. Los herodianos no solamente sujetaban la religión al estado, sino que eran de mentalidad mundana y negaban mucho de lo sobrenatural, incluso negaban la vida después de la muerte, y la dimensión espiritual del ser.
Note dos cosas.
∎a. Cristo les dijo de manera inequívoca, que hay un mundo espiritual. Dios es real; Dios existe, y hay algunas cosas que le pertenecen a Dios. «Por eso Dad a Dios las cosas que son de Dios». Nuevamente, el tema es claro. Puesto que los herodianos (con el concepto de que el estado es supremo), como ciudadanos del mundo y de la vida misma usaban lo que pertenecía y era provisto por Dios, debían pagarle a Dios lo que era suyo.
∎b. Cristo reveló una verdad muy importante a todos los hombres. Los hombres son seres de Dios y seres de este mundo, son seres espirituales y al mismo tiempo físicos. Por eso son responsables de vivir como ciudadanos de Dios, y son igualmente responsables de vivir como ciudadanos del mundo. Todos los hombres han recibido mucho de Dios:
• la vida, que tuvo su origen con Dios en la eternidad; por eso, el hombre le debe la vida a Dios.
• un espíritu que puede «nacer de nuevo» y vivir una vida de auto negación, de amor. gozo y paz por amor a todos los hombres en todas partes (Gá. 5:22-23).
• una mente y un cuerpo que tiene la capacidad de disfrutar la belleza de la tierra y aprender y razonar y producir para la
mejoría y el servicio de toda la humanidad.
Los hombres reciben estos beneficios y muchos otros de Dios. Por eso deben pagar a Dios lo que corresponde.
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mt. 6:33).
«Y les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Lc. 9:23).
«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:1-2).
Pensamiento 1. Véanse notas-Ro. 13:1-7; 13:8-10; 1 P. 2:13-17. Estas notas alcanzan para impulsar nuestros pensamientos a encontrar una aplicación.
Pensamiento 2. La verdad que Cristo cubre en este pasaje responde precisamente a lo que dice: existen dos
ciudadanías: una terrenal y otra celestial. La persona tiene que ser buen ciudadano en ambos reinos.
«Temed a Dios. Honrad al rey» (1 P. 2:17).
Comentarios de Los Hechos 5:3 y 4 (5:1-4) Mayordomía ▬ Pecado ▬ Hipocresía ▬ Engaño: Ananias y su esposa Safira eran creyentes que profesaban su fe, miembros de la iglesia primitiva. Ellos profesaban a Cristo, profesaban…
• negarse a sí mismos y todo lo que eran y tenían.
• tomar la cruz cada día.
• seguir a Cristo.
Tenían cierta propiedad que no necesitaban para provecho personal. Ellos profesaban seguir a Cristo y hacerlo de acuerdo su palabra. Por lo tanto, vendieron su propiedad para ayudar a aquellos que tenían una necesidad urgente de alimento, abrigo, ropa y del evangelio. Pero su profesión era solo eso, profesión, una falsa profesión. Era una mentira, hipocresía, engaño. Trataron de fingir su compromiso. Trataron de engañar a la iglesia. Su pecado, el de retener, tenía cinco caras.
▬ 1. Retener es hacer un compromiso parcial. Ananías y Safira rehusaron dar más allá de sus propias necesidades. Ellos ocultaron parte del dinero que tantos necesitaban desesperadamente, ocultaron aquello que representaba una diferencia entra la vida y la muerte para muchos. Ellos acapararon, decidieron aferrarse a parte del mundo.
“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. (Lc. 12:15).
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).
▬ 2. Retener es engaño: es engañar a la iglesia. Ananias y Safira querían que la iglesia pensara que ellos eran hermanos verdaderos. Querían privilegio y honor, querían ser aceptados y disfrutar de la comunión de creyentes sin pagar el precio del compromiso y la lealtad a Cristo y su iglesia. No querían quedarse fuera. Querían ser parte de la confraternidad de la iglesia, pero no al punto de comprometerse totalmente a Cristo y su misión. Así que trataron de engañar a la iglesia y se convirtieron en farsantes (hipócritas, mentirosos).
“más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados (2 Ti. 3:13).
“No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro” (Lev. 19:11).
“Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte” (Pr. 21:6).
▬ 3. Retener es permitir que sea Satanás el que llene el corazón y no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo no es una persona que se mueve en el pecado; no es alguien que estimula a otros para que acaparen y oculten. El Espíritu Santo estimula el amor -amor que cuida y ministra (Ro. 5:5; Ga. 5:22-23). El Espíritu Santo no es un asesino, ni aquel que tienta a los hombres para que oculten aquellos que podría salvar las vidas de otros (ya sea comida, protección del clima o una vida en Cristo). Retener es algo satánico, es permitir que el corazón se llene con las mentiras de Satanás. ._
• mentiras como que dar todo lo que uno es y tiene es pedir demasiado (Lc. 9:23).
• mentiras como que negarse a uno mismo completamente por causa de Cristo y renunciar al mundo es algo irracional.
• la mentira de que lo que es importante es asegurar más y más para ser aceptados, tener posición, ser promovidos, y tener la admiración y comodidades que el mundo ofrece.
• la mentira de que está justificado retener algo porque nadie conoce el futuro y, al fin y al cabo, todo el mundo lo hace.
• la mentira de que podemos dar algo y retener una parte y aun ser aceptables delante de Dios.
Lo que debemos recordar es que Satanás es “padre de mentira” (Jn. 8:44). Su estrategia es hacernos creer que podemos retener y acaparan Su objetivo es evitar que se satisfagan las necesidades urgentes del mundo y que muchas personas mueran prematuramente sin que lleguen a experimentar la verdadera vida. Cristo refuta las palabras del diablo con las palabras más sencillas que el lenguaje puede expresar, lo hace con toda claridad y sin equivocación o excusas:
“nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).
“Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Lc. 18:22).
▬ 4. Retener es mentirle al Espíritu Santo. Hay varias maneras en que esto es verdad.
=> Una persona dice que está rindiendo su vida y sus bienes a Cristo, pero no lo da todo.
=> Una persona dice que quiere la presencia del Espíritu y su poder, pero no está dispuesta a rendirlo todo.
=> Una persona dice que está dispuesta a caminar junto a otros creyentes (que tienen al Espíritu Santo) como un hermano, pero no está dispuesta a pagar todo el precio del discipulado.
=> Una persona que dice que quiera la plenitud del Espíritu de Dios, pero la aprobación de los hombres parece ser mucho más importante.
“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?” (Hch. 5:3).
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef. 4:30).
“No apaguéis al Espíritu” (1 Ts. 5:19).
▬ 5. Retener es actuar en contra de Dios y mentirle. Esto, por supuesto, es algo serio.
∎a. Retener es burlarse de Dios. Una persona que dice que le da toda su vida a Dios (eso implica todo lo que es y lo que tiene) pero no lo hace, se burla de la Palabra de Dios. La persona que oculta está diciendo que no tiene que ser honesta con Dios, que puede mentirle. Fingir implicar burlarse de Dios y de su Palabra. Fingir daña el nombre de Dios y hace que el mundo haga burla de Él, negándole y negando su poder. De hecho, el farsante hace más daño al nombre de Cristo que el mayor de los pecadores. ¿Cómo? Un farsante demuestra y proclama algo, su vida le dice al mundo: “El poder del Hijo de Dios…
• no es lo suficientemente atractivo como para acercarme”.
• no es lo suficientemente estimulante como para cautivarme”.
• no es lo suficientemente importante como para que renuncie a todo”.
• no tiene poder suficiente para cambiarme”.
• no me ama tanto como para requerir mi lealtad”.
• no me beneficia tanto como para sacarme del mundo”.
∎b. Retener parte el corazón de Dios. Dios ama al farsante (al hipócrita, al engañador, al mentiroso). Mientras que haya en el corazón del farsante suficiente suavidad como para responder al evangelio, Dios se acerca a él. Él quiere que el farsante, al hombre que retiene, sea salvo. Mientras que esté perdido, el corazón de Dios se duele, anhela que ese hombre venga al hogar.
El corazón de Dios también se duele con el sufrimiento y la muerte de tantos que pudieran ser ayudados por el hombre que retiene. Dios siente las dolencias y debilidades de toda la raza humana (He. 2:17-18; 4:15-16). Y tanto asique dio a su único Hijo para que el sufrimiento del hombre llegara al final. La razón por la cual todavía hay muchos sufriendo y en desesperación en el mundo es que hay muchos de nosotros que todavía retienen en lugar de dar todo lo que son y retienen a la misión de Cristo.
∎c. Retener es desconfiar de Dios.
=> Retener es no desprenderse de lo que uno tiene más allá de sus necesidades
=> Retener es sentir que hay que hacerlo por si acaso.
=> Retener es temer que lo que uno posee pueda no ser suficiente cuando se necesite.
=> Retener es creer que la vida consiste en asegurar mamón (confort, holgura, placer, abundancia, dinero, casas, tierras, inversiones).
=> Retener es confiar en mamón y en el mundo para la seguridad propia.
=> Retener es creer que uno puede servir a Dios (dándole una parte) y a mamón (reteniendo y acaparando la otra parte).
Sencillamente no se confía en Dios, no completa y totalmente, no en la manera que Él tanto desea. No se cree en su Palabra ni se le da crédito. La persona que retiene está rechazando la clara enseñanza de Dios que dice…
=> que el hombre debe negarse completamente
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).
=> que Dios proveerá “todas estas cosas”, las necesidades de la vida, al hombre que le busca, ante todo.
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).
“Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECCION: Números 31:21 al 24. 21. Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado a Moisés: 22. Ciertamente el oro y la plata, el bronce, hierro, estaño y plomo, 23. todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse; y haréis pasar por agua todo lo que no resiste el fuego. 24. Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campamento.
Comentario general del contexto bíblico: Números 31. Versículos 21-24. Con este fin, Eleazar, cuyo deber como sumo sacerdote era velar por que las leyes de purificación se observaran debidamente, emitió instrucciones más completas con referencia a la purificación de los diferentes artículos, de acuerdo con la ley del cap. 19. מלחמהּל באיםּה, los que vinieron a la guerra, es decir, los que entraron en la batalla (ver Números 10:9). “La ordenanza de la ley:” como en Números 19:2. El metal (oro, plata, cobre, estaño, plomo), todo lo que generalmente cae en el fuego, es decir, lo que soportará el fuego, debía pasar por el fuego, para que pudiera quedar limpio, y luego debía ser rociado. con agua de purificación (Números 19:9); pero todo lo que no soportaba el fuego debía ser arrastrado por el agua. – El lavado de la ropa en el séptimo día fue según la regla establecida en Números 19:19.
Pensamiento 2: 31 :19-24 Aunque la guerra contra Madián era vista como santa, aquellos que estuvieron involucrados en la matanza adquirían impureza ritual por su contacto con cadáveres. Por eso quedaron excluidos del campamento hasta que fueran purificados (cf. 5:1-4; 12:14-15). Es abrumador el contraste con la recepción que se les brindaba en otras naciones de la antigüedad a los guerreros vencedores cuando regresaban de la batalla.
En resumen, todo aquel que hubiese dado muerte a una persona o hubiese tocado algún cadáver, debía purificarse. Como vimos en 19:11-22, esta purificación se realizaba con el rociamiento de las aguas de purificación el día tercero y el séptimo después del contacto. El metal debía ser pasado por fuego para su limpieza, y después rociado con el agua de la purificación (1929). Pero todo aquello que no soportara el fuego debía ser pasado por el agua. El lavado de las ropas el séptimo día se realizaba conforme a las instrucciones del capítulo 19.
¿Cómo es que la obediencia al participar en una guerra santa podía dejar a los soldados en estado de impureza? Esta aparente paradoja resalta un punto importante: aunque la guerra pueda ser vista como gloriosa desde el punto de vista de los vencedores, siempre lleva a cuesta la sombra de la muerte, la cual es el opuesto al principio creador de Dios. Por tanto, esta purificación recordaría a Israel que matar a otro ser humano, aunque fuera ordenado por Dios mismo, era una corrupción catastrófica del plan original del Señor para Su creación.
Ordenanza de dios que se debe ejecutar fielmente: En la teología bíblica, protestante y pentecostal, las ordenanzas son actos sagrados instituidos por Jesucristo. A diferencia de los sacramentos, son símbolos externos de una realidad espiritual interna. Deben ejecutarse fielmente y se dividen en dos principales, sumando una tercera en muchas congregaciones pentecostales clásicas:
▬ 1. El Bautismo en Agua por Inmersión:
• Fundamento bíblico: Ordenado por Jesús en Mateo 28:19 y practicado en la iglesia primitiva (ej. Hechos 2:41).
• Ejecución: Se realiza sumergiendo completamente al creyente en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Representa el arrepentimiento, la limpieza de pecados y la identificación con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-4).
▬ 2. La Santa Cena:
• Fundamento bíblico: Instituida por el Señor en Lucas 22:19-20 y reafirmada por el apóstol Pablo en 1 Corintios 11:23-26.
• Ejecución: Es una ceremonia memorial. El creyente participa del pan (que simboliza el cuerpo inmolado de Cristo) y del vino o jugo de uva (que simboliza su sangre derramada). Se ejecuta fielmente para recordar el sacrificio de la cruz y anunciar su segunda venida.
▬ 3. El Lavamiento de Pies (Práctica Pentecostal)
• Fundamento bíblico: Basado en el relato de Juan 13:1-17, donde Jesús mismo lava los pies de sus discípulos y manda a hacer lo mismo.
• Ejecución: Muchas denominaciones pentecostales la practican como una ordenanza de humildad, servicio mutuo y consagración, previo a la celebración de la Santa Cena.
TEXTO: “Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres” (Deuteronomio 8:1).
La disciplina del desierto, 8:1–6. Moisés inició su amonestación, exhortando a Israel otra vez a poner por obra el mandamiento que él había presentado a la nación (v. 1). El uso de la palabra mandamiento en el singular es probablemente una referencia a todas las enseñanzas que Moisés había dado a Israel. La observancia de los mandamientos y las demandas del pacto eran la condición que Jehovah había impuesto para la entrada y la conquista de la tierra de Canaán. Por su obediencia Israel viviría en la tierra por muchos años y por su obediencia gozaría de las bendiciones de la tierra de la promesa.
Cada israelita tenía que recordar lo que Jehovah había hecho por el pueblo durante los 40 años de peregrinación en el desierto. Moisés se remonta a la experiencia de Israel en el desierto y proyecta aquella prueba dura sobre la presente generación. La experiencia de Israel en el desierto fue una prueba de fe que sirvió para humillarla. Durante los 40 años en el desierto Jehovah probó a Israel a fin de conocer la intención de su corazón. Tenía que aprender a depender de Jehovah y obedecer sus mandamientos.
La palabra humillarte en heb. está relacionada con la palabra pobreza. La humillación de Israel fue su pobreza, su falta de recurso económico. En su pobreza Israel aprendió a confiar en Dios y depender de la provisión divina. Una de las pruebas de Israel en el desierto fue el hambre (v. 3). Dios le permitió experimentar el hambre, pero por su gracia los alimentó con el maná (Exo 16:1–30; Núm. 11:4–9). La dádiva del maná fue una nueva experiencia para Israel. Por medio de esta experiencia Israel aprendió una lección muy importante: la vida humana no consiste solamente de alimento físico sino de todas las palabras que proceden de la boca de Jehovah. Sin comida Israel hubiera perecido en el desierto, pero el pueblo fue alimentado diariamente por Dios. El pueblo tenía que depender de Dios todos los días. Cada día tenían que creer que Dios iba a proveer el pan para aquel día (Mat. 6:11). El maná fue dado a Israel para enseñarle una lección importante: para vivir, tenía que depender de Jehovah. En Israel el pan era un elemento necesario de la dieta diaria. En el desierto hubo escasez, pero Dios habló y su palabra proveyó para las necesidades de su pueblo. Este pasaje fue citado por Jesús cuando fue tentado por Satanás en el desierto. Cuando Satanás tentó a Jesús para que cambiara las piedras en panes, Jesús citó las palabras del v. 3 para enfatizar su dependencia en su Padre celestial (Mat. 4:4; Luc. 4:4).
Otra evidencia de la provisión divina fue que Dios hizo posible que Israel se vistiera adecuadamente durante los 40 años en el desierto. El simbolismo de las palabras del v. 4 enseña que Dios proveyó todo lo que Israel necesitaba para su jornada en el desierto (29:5). El propósito de las pruebas de Israel fue educar al pueblo a depender de Dios completamente. Como un padre educa a su hijo, Jehovah probó a su pueblo para transformarlos en un pueblo santo y diferente. La palabra corrige (v. 5) lleva en sí la idea de educar: “Jehovah tu Dios te ha educado, así como un padre educa su hijo” (ver comentario en 4:36). Moisés exhortó a la nueva generación a obedecer los mandamientos de Jehovah y a caminar en sus caminos con reverencia. La palabra temor (v. 6) es la adoración de Dios que produce reverencia en la vida de cada adorador
1er Titulo: El sacerdote dando a conocer lo establecido por Dios. Versículo 21. Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado a Moisés. (Léase: Levítico 18:26 y 27. Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros (porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada); ▬ Levítico 25:18. Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros.).
Levítico 18:24-30 Levítico 18 claramente recordaba a Israel que fueron los pecados cometidos por los paganos, como los mencionados en este capítulo, los que terminaron por acarrear el juicio de Dios sobre ellos. El contexto claramente advierte en relación con una intervención directa de Dios en juicio, ya sea por medio de muerte o exilio, pero en definitiva debiendo salir de la Tierra Prometida. En la conquista pudieron ver lo que ocurrió con los pueblos de Canaán. Ahora era su turno de decidir, pero tendrían que asumir las consecuencias, como en efecto hicieron.
Levítico aclara que estos pecados contaminaban la tierra (18:27). Pero esa tierra pertenecía al Señor y Él la había designado para un pueblo santo. Si el pueblo no se mantenía moral y ritualmente limpio, el pecado contaminaba al Santuario y la maldad a la tierra. En consecuencia, ya no podrían habitar más en ese lugar de pacto, ni Dios moraría en medio de Israel.
PARA LA IGLESIA: Es sorprendente cómo en el presente, lejos de crecer en moralidad, ha aumentado la promiscuidad. Este mundo moderno y sofisticado acepta sin problemas el adulterio, el incesto, la homosexualidad y hasta el bestialismo, mientras sea consentido y no dañe a otra persona. Por eso es fácil correlacionar y aplicar el mensaje de Levítico 18 a la época actual. En definitiva, tenemos que tomar una postura y aceptar el orden divinamente establecido, o rebelarnos en su contra.
Muchos cristianos se sienten en una encrucijada con estos temas, deseando hacer sentir al mundo el amor y la aceptación de Dios, pero sin dejar de ser fieles a la verdad de la Escritura. No obstante, también llega al momento en que hemos de optar por la obediencia al Señor y Sus designios, aunque eso signifique un choque contra la corriente del mundo. En general, en el presente se cultiva el discurso de que nuestra época ha superado los primitivos tabúes, así como las desigualdades de la esclavitud y el machismo, por lo cual estas antiguas reglas ya no son necesarias. Pero insistimos en que no se tratan de viejas normas para regular sociedades primitivas, sino la expresión de la voluntad de Dios, llamando al ser humano a sujetarse al orden divino de la creación y a no pervertirlo. Dios sabe mejor que el ser humano lo que es bueno para Su creación, así como aquello que la daña. En resumen, Dios declaró que seguir el orden divino sería vivir con Su bendición, pero transgredirlo introduciría confusión y destrucción. Una cosa es caer alguna vez en el pecado que nos rodea, y otra muy distinta es abrazarlo como forma de vida. Para lo primero hay perdón si el creyente se arrepiente. Para lo segundo solo puede haber destrucción.
Cuando comunicamos la verdad de Dios al mundo tenemos que asegurarnos de hacerlo en espíritu de amor y de paz, no de autojustificación. Solo un testimonio de genuina integridad junto a una profunda compasión puede hacer que Jesucristo sea visto y preferido por quienes viven y disfrutan las practicas que mencionamos.
Es importante observar que la razón por la que estas leyes parecen más fácilmente aplicables al presente es que los problemas morales del ser humano han cambiado poco con el paso del tiempo. No se trata de decir que estas leyes están vigentes en la actualidad porque nos parecen moralmente correctas, mientras otras las vemos como obsoletas. Después de la obra de Cristo y la instauración del nuevo pacto, todas las leyes del antiguo pacto quedaron obsoletas para la iglesia, pero, como explicamos en los Asuntos introductorios, los principios contenidos en estos preceptos son eternos, como lo es toda la palabra de Dios.
Otro asunto notable de este capítulo es el hecho de que mediante estas leyes las mujeres recibían protección de ser usadas como objetos. Aunque en el mundo occidental de hoy no se permite legalmente la opresión en que Vivian las mujeres en la antigüedad, es importante ver en este capítulo de Levítico la revolución que significaba para la época. Era la mano de Dios llevando a su pueblo a recuperar la dignidad de todos los seres humanos, sin importar su condición étnica o de género.
Levítico 18 nos enseña que, tanto en el pasado como en el presente, Dios espera que en la familia se preserve el honor y la dignidad de todos sus integrantes, y eso significa especialmente que el sexo se reserve para el matrimonio.
Acerca de la cita de Levítico 18:5 (Por lo tanto, obedezcan mis estatutos y mis ordenanzas. Todo el que los cumpla, vivirá por ellos. Yo soy el Señor) en los escritos de Pablo en relación con el debate contra los judaizantes, Wenham hace el siguiente comentario:
Ellos argumentaban que eso mostraba que guardar la ley colocaba al hombre en una correcta relación con Dios (Gá. 3:12; Ro. 10:5). Pablo arguyó que guardar la ley era el fruto de la justificación y no el medio para la justificación. Su exégesis era más fiel al contexto original de Lv. 18:5. La ley fue dada al pueblo del pacto después de su redención de
Levítico 25:18-22 El pueblo de Dios debía confiar en Él en relación con la provisión y seguridad, no en sus propios esfuerzos. Creer que no faltaría el alimento en el año cuarenta y nueve (sabático), ni en el año cincuenta (Jubileo) y que el alimento alcanzaría hasta la cosecha del año cincuenta y uno, era sin duda un desafío exigente. Pero Dios estaba comprometido y cada generación tendría su oportunidad de poner a prueba su fe, obedeciendo o no las estipulaciones de estas leyes. Leamos de nuevo este pasaje para subrayar las promesas del Señor hechas a quienes le creyeran:
Levítico 25:18-22 (18) Cumplan con mis estatutos y ordenanzas. Pónganlos en práctica, y habitarán tranquilos en el país; (19) la tierra dará sus frutos, y ustedes comerán hasta saciarse y habitarán tranquilos en ella. (20) Y si acaso se preguntan: “¿Y qué vamos a comer el séptimo año, si no vamos a sembrar ni a cosechar nuestros productos?», (21) yo los bendeciré el sexto año, y la tierra dará frutos para tres años. (22) Así en el año octavo ustedes sembrarán, y mientras
tanto comerán del fruto añejo hasta el año noveno, y tendrán comida hasta que puedan cosechar.
2° Titulo: Fuego y agua: símbolos del Espíritu Santo que nos purifican para ser usados por Dios. Versículos 22 y 23. Ciertamente el oro y la plata, el bronce, hierro, estaño y plomo, todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse; y haréis pasar por agua todo lo que no resiste el fuego. (Léase: Isaías 6:6 al 8. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. ▬ 1a de Pedro 1:6 y 7. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo).
Isaías 6:6 al 8: Visión y vocación de Isaías, 6:1-13: ¿Cómo es que el ministerio profético de Isaías careciera de resultados, de efecto positivo en el pueblo? ¿Cómo es que no pudo evitar la ruina de Judá? A Isaías el resultado le era conocido de antemano, pues Dios mismo se lo había revelado en su visión de vocación o llamamiento, cuando Isaías le preguntó hasta cuándo duraría aquella esterilidad de su mensaje en el pueblo (v. 11). La respuesta fue: Hasta que las ciudades queden desoladas y sin habitantes, y no haya hombres en las casas, y la tierra quede devastada… (vv. 11–13). Mediante la misión del profeta la culpa del pueblo se acrecentaría y esto aceleraría el castigo final.
La referencia sería a los resultados dramáticos de la invasión de Senaquerib a Judá, cuando estuvo a punto de tomar Jerusalén después de haber arrasado muchas de las ciudades fortificadas. Sólo después del desenlace, por intervención directa de Jehovah, Dios de Israel, Isaías llegó a ser vindicado.
¿Y acaso no fue igual la experiencia de Jeremías, de Pablo, o del mismo Señor Jesús? Jesús, tal como Isaías, recurrió al uso de parábolas para predicar al pueblo, para que de todas maneras escucharan de buena gana, aunque no vieran, ni escucharan ni entendieran de veras, para que el mensaje profético quedara como testimonio histórico (vv. 9 y 10; comp. con Mat. 12:14; Juan 13:40 y Hech. 28:26).
Uzías, el rey que condujo al pueblo de Judá a tanta gloria, humana y falaz, pero de todas maneras significativa, estaba a punto de morir. El rey estaba moribundo, y sobre el reino se cernían las sombras de la incertidumbre y del pesimismo. Una vez más parecía evidente que Jehovah había dejado a su pueblo a su abandono. Parecía que las promesas hechas a David acerca de un rey ideal y justo, un descendiente suyo, habían quedado frustradas. Pero no. En medio del caos humano Isaías tiene una visión del Rey, sentado sobre un trono alto y sublime (v. 1). Pero este Rey no es un hijo de David, sino el mismo Jehovah de los Ejércitos.
El lugar de la visión era el templo en Jerusalén, y la visión era tan imponente que los bordes del vestido real de Jehovah llenaban el templo, posiblemente todo el emplazamiento del templo sobre el monte Moriah, con sus muros de contención alrededor. La visión fue acompañada por un temblor que sucedió al canto de los serafines, que decían: ¡Santo, santo, santo es Jehovah de los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria! (v. 3).
Tras esta visión, los labios de Isaías fueron purificados mediante un carbón encendido, tomado del altar por uno de los serafines. Y luego, sólo cuando se le había concedido la capacidad de estar de pie ante el Dios Santo, tiene lugar el diálogo de su llamamiento. Entonces Jehovah le expresa la inquietud que tiene por su pueblo Israel, e Isaías se presenta diciendo: Heme aquí, envíame a mí (6:8).
Sin embargo, el mensaje profético estaba destinado a no tener como resultados la positiva conversión de Israel a su Dios, es decir, el retorno a sus demandas éticas y espirituales, como se ha visto vez tras vez en los capítulos previos. Y esto produce una fuerte desesperación en el profeta. Pero en las últimas palabras de Jehovah que concluyen la visión y el capítulo, se encierra el germen de la esperanza: … después de ser derribados, aún les queda el tronco (v. 13).
Es así que Isaías comenta, ya al margen de la visión y en palabras exclamativas: Su tronco [de la nación de Israel] es la simiente santa (v. 13), aludiendo al remanente que volverá a su Dios. Con esto termina la primera parte del libro de Isaías.
Comentario de 1a de Pedro 1:6 y 7: 6. Esto es para ustedes motivo de gran alegría, aunque hasta ahora, por algún tiempo, hayan tenido que sufrir diversas pruebas.
Notamos estos puntos:
a. Motivo de alegría. Pedro escribe: “Esto es para ustedes motivo de gran alegría”. Pero ¿a qué se refiere cuando habla de “esto”? Tenemos no menos de tres interpretaciones.
En primer lugar, el pronombre relativo esto tiene su antecedente en las palabras finales del versículo precedente, “en los últimos tiempos” (v. 5). Pero en tal caso, el pronombre no se compagina con el tiempo presente del verbo principal es … gozo. Por tal razón, algunos traductores ponen el verbo en modo imperativo: “sea esto en esto” (GNB), o en tiempo futuro: “os regocijaréis entonces” (Moffat). Sin embargo, ninguno de los verbos del primer capítulo está en el imperativo, por lo que un único mandato a regocijarse parecería estar un poco fuera de lugar. En el texto griego el verbo está en tiempo presente, no futuro. Por consiguiente, si aceptamos la lectura de la versión que utilizamos, no podemos vincular lo cual con “en el tiempo postrero”. Otra cosa que podemos hacer es traducir la frase en lo cual de modo que diga “en quien”. En tal caso, la forma masculina quien se referiría al “Dios y Padre” de Jesucristo (v. 3). La objeción contra esta traducción es que el pronombre está demasiado lejos de su supuesto antecedente, “Dios y Padre”.
En la tercera interpretación, que es la que preferimos, el pronombre lo cual hace referencia a “la experiencia del renacimiento y de la anticipación de la salvación” (véase vv. 3–5). Por consiguiente, interpretamos que el verbo principal está en el presente indicativo; vale decir que es una expresión declarativa: “En lo cual os regocijáis grandemente”. El don de la salvación es causa de gran gozo y de gritos de alegría (“saltáis de gozo”—NTdT). En su primera epístola, Pedro menciona el gozo tres veces.
Lo hace para alentar a sus lectores, que experimentan sufrimiento y persecución (1:6, 8; 4:13). Los sufrimientos que les toca soportar son insignificantes cuando se los compara con el gozo que experimentarán al fin de los tiempos (véase 2 Co. 4:17).
b. Sufrir. Pedro se conduele con los lectores, que están sufriendo aflicciones de todo tipo. El escribe: “aunque hasta ahora, por algún tiempo, hayan tenido que sufrir diversas pruebas”. Esta redacción trae ecos de un versículo de la epístola de Santiago: “Consideradlo como sumo gozo, hermanos míos, cuando enfrentéis pruebas de todo tipo” (1:2).
Esta es la primera vez que Pedro menciona la palabra sufrir (cf. 4:13; 5:10). En el original, esta palabra significa “ponerse triste, penoso, afligido”. El verbo aparece en tiempo pasado y se relaciona sin duda con algún suceso específico que ocasionó pena y sufrimiento. En primer lugar, aunque se desconocen el tiempo y duración precisos de dicho sufrimiento, dicho período de sufrimiento es breve si se lo compara con la eternidad. En segundo lugar, la prueba del sufrimiento es necesaria, ya que está de acuerdo con el propósito de Dios. “Pedro creía firmemente en la realidad de la soberana presencia de Dios en las vidas de su pueblo”.
Las pruebas que los creyentes soportan vienen de la mano de Dios. Estas pruebas, cualesquiera sean su forma, son decretadas por Dios. Nótese que la palabra que se usa es “prueba”, no “tentación”. Dios nunca tienta a nadie (véase Stg. 1:13), pero sí prueba al creyente para fortalecer su fe.
▬ Versículo 7. Y éstas con el fin de probar su fe—que vale mucho más que el oro, el cual perece a pesar de ser acrisolado por el fuego, para comprobar que es genuina y así resulte en alabanza, gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo.
Nótense los siguientes rasgos distintivos:
a. Probar. Pedro parece anticipar la pregunta acerca de por qué el creyente tiene que experimentar pruebas en su vida. El responde: “Con el fin de probar su fe … para comprobar que es genuina”. Una traducción literal del griego leería así: “Para que la prueba de vuestra fe … demuestre ser para alabanza y gloria” (MLB).
Dios prueba al creyente para ver si su fe es genuina. Por eso le pide a Abraham que vaya al monte Moriah para sacrificar a Isaac (Gn. 22:1–19), y lo hace para probar la fe de Abraham. En el caso de Job, Dios permite que Satanás ataque al creyente (Job 1:6–2:10). La prueba de la fe es algo que demanda tiempo. Pero una vez transcurrido el tiempo y concluido el proceso de comprobación, el resultado se hace patente, a saber, una fe genuina.
Abraham triunfó en la fe cuando oyó decir el ángel del Señor: “Ahora sé que temes a Dios” (Gn. 22:12). Por la fe demostrada por Job, Dios “bendijo la última parte de la vida de Job más que la primera” (Job 42:12). Es más, Dios duplicó las posesiones de Job. Nótese que la palabra prueba aparece dos veces en el Nuevo Testamento, aquí y en Santiago 1:3; “la prueba de vuestra fe produce perseverancia”. Cada uno de los escritores usa la palabra para su propio propósito.
b. Perecer. En tanto que Santiago escribe que “la prueba de vuestra fe desarrolla perseverancia” (1:3), Pedro compara esta prueba al proceso del refinamiento del oro. A lo largo de los siglos el oro ha sido atesorado como un artículo de comercio precioso y estable. “Este metal, tan altamente apreciado, es mencionado 385 veces en la Biblia, más que ningún otro”. El oro sirve como norma para la determinación de transacciones monetarias (véase también 1 Pedro 1:18).
Pedro afirma que la fe tiene mayor valor que el oro; la fe supera a este artículo de intercambio tan universalmente valorado porque se origina en el cielo y es un don de Dios. La fe es perenne (1 Co. 13:13). En esto contraste con el oro, que eventualmente perece por uso o abuso. Este precioso metal es refinado por medio del fuego en el crisol para quitarle todas las impurezas, quedando sólo oro puro de 24 kilates. Pero Pedro señala que, aunque el oro sea refinado por el fuego, igualmente perece. La obvia implicación de la comparación es que, si el oro perecedero es purificado, ¿cuánto más ha de ser probada la fe perdurable en la vida del cristiano? El creyente manifiesta una fe verdadera al confiar completamente en Dios. Sabe que “Dios suplirá todo lo que [le] falta conforme a sus riquezas gloriosas en Cristo Jesús” (Fil. 4:19).
c. Manifestarse. ¿Cuál es el resultado de la fe que es probada? Pedro contesta que resulta “en alabanza, gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo”. Pero él no está dando esta secuencia de tres respuestas para embellecer la oración. El creyente proclama su alabanza a Dios en oración, salmo e himno. Tal alabanza incluye la gratitud a Dios por el divino favor que le ha sido concedido mediante Cristo Jesús.
Los términos gloria y honor aparecen en las doxologías (cf. 1 Ti. 1:17; Ap. 4:11). El creyente tendrá su parte en la gloria y honor celestiales cuando al fin de su vida terrenal entre a la presencia de Jesucristo.
Pedro dice que estas tres cualidades están presentes “cuando se manifieste Jesucristo”. No nos dice cuándo regresará Jesús, sino que hace referencia al tiempo designado cuando todo ojo verá a Jesús. Entonces todos los creyentes en el cielo y en la tierra cantarán alabanzas y adjudicarán honor y gloria al Hijo de Dios.
3er Título: Necesario lavamiento para alcanzar la bendición divina. Versículo 24. Además, lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campamento. (Léase: San Juan 13:8 al 11. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. ▬ Apocalipsis 1:5 y 6.y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. ▬ Apocalipsis 22:14. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.).
Comentario de San Juan 13:8 al 11: (13 :6-11) Limpiado – Lavado – Perdón – Salvación: El requisito previo para el servicio real es ser lavado y limpiado. Lo que sucedió ahora fue crítico para toda persona que sostenía ser Lm seguidor y un siervo del Señor. El punto crucial es esta expresión:
“Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo” (Jn. 13:8).
Hay un significado más profundo en lo que Jesús estaba haciendo, un significado espiritual. Una persona tiene que ser lavada y limpiada por Jesús…
• antes de que pueda formar parte de Jesús.
• antes de que pueda servir a Jesús.
Otra forma de decir lo mismo es: antes de que una persona pueda servir a Cristo, debe ser parte de Cristo. Sin embargo, antes de que una persona pueda ser parte de Cristo, hay un requisito previo crítico, un factor esencial absoluto: una persona debe ser lavada y limpiada por Cristo.
Ahora bien, advierta qué sucedió.
▬ 1. Hay un malentendido respecto del lavado y la limpieza. Jesús se acercó a Pedro para lavar sus pies, para limpiar la suciedad y la contaminación de la parte más baja de su ser (sus pies). Pedro vio a Jesús lavándolo a él y a los otros (la humanidad) y lo consideró demasiado humillante para que lo hiciera su Señor. Por lo tanto, Pedro retiró sus pies como signo de objeción. Nunca el Señor del universo podría hacer algo así.
Sin embargo, Pedro vio solo el acto humano y físico de Jesús al servirlo a él y a los otros (humanidad).
Pensamiento 1: La mayoría de los hombres interpretan mal y se oponen al acto de limpieza de Jesús…
• a la humillación y condescendencia de “su hora” (la cruz v.1).
• a la sangre limpiadora del Cordero, el Señor mismo.
La mayoría de los hombres interpretan mal la misión y el servicio…
• de que Él vino a lavar y limpiar a los hombres de sus pecados y muerte, de la condena y el infierno.
• de que Él vino a limpiar a los hombres en su sangre para que fueran aceptables ante Dios eternamente.
• de que Él vino a limpiar a los hombres para que sean adecuados para servir a Dios, tanto ahora como por siempre.
▬ 2. Lavar y limpiar tienen un significado más profundo, un significado espiritual. (Ver la parte anterior de este punto para
una explicación). Pedro no comprendió al principio, pero lo hizo luego de la muerte y resurrección de Jesús (cp. 1 P. 2:24; 3:18).
Pensamiento 1: Hoy no ha excusa para no comprender qué estaba haciendo Jesús.
“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:3-5).
“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He. 9:14).
“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).
▬ 3. Se solicita el lavado y la limpieza. Todo hombre debería clamar como lo hizo Pedro: “Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”. Advierta cómo clamó Pedro por una limpieza total. Ansiaba ser lavado totalmente.
Pensamiento 1: No existe tal cosa como retener una parte del cuerpo o del comportamiento para sí, hacer lo que a uno le plazca. No existe tal cosa como la limpieza parcial. La lengua, los ojos, las manos, lo que uno dice, mira, toca todo debe ser lavado y limpiado por Cristo o “no tendrás parte conmigo”.
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Sal. 19:12).
“Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado” (Sal. 51:2).
“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve” (Sal. 51:7).
“Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre” (Sal. 79:9).
▬ 4. El lavado y la limpieza son profundos y permanentes. Pedro acababa de clamar por una limpieza total y profunda. Ahora, advierta una gloriosa verdad, una de las verdades más gloriosas de las Escrituras.
“Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio” (Jn. 13:10).
Una vez que un hombre es lavado, ya está limpio. Pedro ya estaba limpio, por lo tanto, no necesitaba otro baño (experiencia de ser salvo y limpio). Pero advierta lo que se necesita: sus pies necesitaban ser limpiados. Mientras caminaba por la suciedad del mundo, necesitaba pedirle a Jesús que lo limpiara de la contaminación que había adquirido. Necesitaba una limpieza localizada, una limpieza de las partes del cuerpo que se habían ensuciado.
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Jn. 3:2, 3).
▬ 5. Lavar y limpiar no son automáticos ni vienen por asociación. Esto se ve claramente en Judas. Judas había estado con Jesús, trabajando a su lado todos los días. Era un seguidor profesado y siervo del Señor, y por lo que podía verse, no tenía pecados públicos ni hábitos corruptos. Sin embargo, no se le permitió que Jesús lo lavara ni lo limpiara.
“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).
“No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues. de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:6, 7).
Comentario de Apocalipsis 1:5 y 6. (1:5-6) Jesucristo – Redención: Anuncio dos: Jesucristo es el gran Salvador, el gran Redentor. En estos dos versículos se declaran cinco grandes cosas acerca de Jesucristo.
▬ 1. Jesucristo es el testigo fiel. Él es la persona de la que podemos depender. Podemos confiar en lo que Jesucristo nos dice. Cristo vino de Dios, del mismo cielo, para revelarnos la verdad, la verdad sobre Dios y el hombre y su mundo. Se puede confiar en lo que Jesús ha revelado. Él es el testigo fiel.
“De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio” (Jn. 3:11).
“Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy” (Jn. 8:14).
“Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Jn. 18:37).
▬ 2. Jesucristo es el primero en resucitar de entre los muertos. Esto es, Él es el primero en resucitar que nunca más tuvo que morir. Las palabras “nacido primero” significan ser el primero en la clasificación, ser supremo y preeminente en la resurrección. De todas las personas que han resucitado de entre los muertos, Jesucristo es Supremo. Él es quien es el Hijo de Dios, por lo tanto, es su resurrección la suprema y preeminente. Todas las otras personas resucitaron porque Él resucitó. Todos los creyentes resucitarán para vivir con Dios eternamente porque Él resucitó y conquistó la muerte para nosotros. Puesto que Él resucitó, nosotros también lo haremos si creemos que Él murió y resucitó por nosotros.
▬ 3. Jesucristo es el príncipe de los reyes de la tierra. Jesucristo ha sido resucitado de entre los muertos y exaltado a la diestra del trono de Dios. Él y solo Él ha dado el asiento del gobierno soberano sobre la tierra. El mundo puede parecer caótico y los problemas demasiado enormes para ser manejados. Pero Jesucristo está en control y Él puede manejar todo eso. Sin embargo, los hombres pueden preguntar legítimamente: ¿Por qué Dios no viene y endereza todo el caos y la maldad del mundo? Dios nos lo dice tan claramente como lo puede expresar el lenguaje humano:
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. (2ª Pedro 3.9.).
Jesucristo está demorando su regreso para que más personas puedan ser salvas y vivir eternamente con Dios. Pero algún día, y a partir del peso de la evidencia será muy pronto, Jesucristo regresará para tomar el gobierno del mundo. Solamente Él va a gobernar y traer el reinado de la justicia a la tierra porque Él es el príncipe de los reyes de la tierra.
“De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Sal. 24:1).
“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria” (Sal. 24:7).
“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén” (1 Ti. 1:17).
“La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores” (1 Ti. 6:15).
“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Ap. 11:15).
▬ 4. Jesucristo nos ha redimido. Él nos amó y nos lavó de los pecados con su sangre (v. 5). La palabra amó está en tiempo
presente en el idioma griego. Esto significa que Jesucristo siempre nos ama. Nos ama hoy día tal como nos ha amado en
el pasado. La palabra “lavó” (lusanti) significa estar suelto, liberado del pecado. ¿Cómo es que la sangre de Jesucristo nos liberó del pecado?
=> Jesucristo tomó nuestros pecados y murió por ellos. Él había vivido una vida sin pecado y perfecta como Hombre en la tierra. Por lo tanto, pudo presentarse como el Hombre Ideal y Perfecto ante Dios. Pudo morir como el sacrificio ideal y perfecto. Pudo tomar nuestros pecados: la culpa y el juicio de nuestros pecados sobre sí y cargar con el castigo por ellos. Fue el Hombre Ideal y Perfecto. Por lo tanto, Dios puede aceptar su muerte como el sacrificio ideal y perfecto por el pecado.
El punto es este: Jesucristo murió por nuestros pecados. En realidad, tomó nuestros pecados de nosotros, los quitó y murió por ellos. Por lo tanto, somos libres y desapegados del pecado. El pecado ha sido quitado de nosotros. Estamos frente a Dios libres de pecado y aceptables para Él. Pero recuerde cómo: por la sangre derramada por Jesucristo en la cruz. Es la sangre derramada de Cristo en la cruz: Su muerte por nuestros pecados la que nos libera del pecado.
“El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4).
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Col. 1:14).
▬ 5. Jesucristo nos ha exaltado. Realmente nos ha hecho reyes y sacerdotes.
=> Por reyes se quiere significar un reinado, un gobierno, alguna autoridad y responsabilidad que involucra vigilancia, gestión, supervisión y gobierno. Los creyentes gobernarán y reinarán con Cristo. Todos vigilaremos y administraremos los asuntos del universo por Cristo a lo largo de la eternidad.
“Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Ti. 2:12).
“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre” (Ap. 2:26-27).
“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Ap. 20:4).
=> Por sacerdotes se quiere significar que tenemos acceso a la presencia de Dios en cualquier momento. Los creyentes ya no necesitan sacerdotes humanos o mediadores. Los creyentes se han tornado sacerdotes ante Dios, todo por Jesucristo. Los creyentes ahora deben ofrecer sus propias oraciones, alabanzas, adoraciones, acción de gracias y ofrendas a Dios.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro. 12:1).
“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15).
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).
Apocalipsis 22:14: (22:14) Apocalipsis, El – Salvos, Los: El mensaje de Apocalipsis nos dice quien será aceptado por el Señor. Cuando dice: “Bienaventurados son los que lavan sus ropas” se refiere a la única manera en que una persona puede comer del árbol de la vida, lavando sus ropas en la sangre de Cristo.
El punto es este: La persona que es aceptada por Dios es la persona que ha lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Esa es la persona…
• que tiene el derecho al árbol de la vida.
• que ingresa a la Nueva Jerusalén, la celestial ciudad de Dios.
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:6-7)
“El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29)
“Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He. 9:12-14)
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lectura bíblica: Proverbios 6:20 -23: Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre. Átalos siempre en tu corazón. Enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz. Y camino de vida las reprensiones que te instruyen.
Exhortación: Las enseñanzas paternales como luminarias, 6:20-23: La sección se une al capítulo y al resto de los capítulos a través de la palabra hijo mío (ver 1:8). Aquí el maestro vuelve a recordar a los jóvenes el compromiso merecido a las enseñanzas de sus padres. Otra vez se repite textualmente la frase torah de tu madre (ver 1:8). La palabra guarda tiene la idea de «preservar» y «obedecer». Es la primera vez que aparece como el comienzo de una sección de enseñanza, reemplazando las palabras escucha (1:8), oíd (4:1), escucha (4:10) y pon atención (4:20; 5:1). Básicamente la misma idea se ha expresado de «escuchar». Ahora, el maestro va a la aplicación, mientras guarda también mantiene la idea de escuchar. Guarda está puesto en un paralelismo antitético con la palabra no abandones. Seguramente el maestro ha visto a sus alumnos rebelándose contra los padres y contra sus enseñanzas. A la vez, él ha visto su sufrimiento y su fin. El tema de los padres, sus enseñanzas y la disciplina de los hijos es muy necesario hoy en día. Quizás nos sorprendería la cantidad de pasajes que tratan el tema en el libro de Proverbios (1:8, 9; 4:1–4; 19:18, 29; 23:13 s.; 26:3) y en algunos pasajes clave del resto de la Biblia (ver Gén. 18:19; Exo. 20:12; Deut. 5:16; 6:7; 8:5; 11:19). Parece que había problemas con la juventud en el pasado, lo que se muestra en 30:14: Hay generación que maldice a su padre y no bendice a su madre. Hay generación limpia en su propia opinión… Que una generación sea mejor o peor que la generación anterior se basa en cómo se han comportado los adolescentes o jóvenes. Por eso, las enseñanzas de los sabios a la juventud son un aspecto esencial de la cultura y el futuro.
Algunos tomaron muy en serio la admonición para atar las enseñanzas a su corazón y al cuello como se indica en el v. 21 (ver 3:3; 7:3; 22:15). Se hacían cajitas y guardaban pequeños pergaminos en ellas, colgando después las cajitas sobre el corazón y alrededor del cuello (ver 3:3).
El v. 22 repite la idea de 3:23 y 24 en que hay seguridad y sabiduría para el día y durante la noche. El joven sabio puede esperar un dulce sueño (3:24). Por lo tanto, las enseñanzas paternales y el consejo sabio estarán listos para comunicar o dialogar cuando el joven se despierta en la mañana. ¡Qué bueno es empezar el día con una palabra sabia!
El v. 23 utiliza la triple fórmula como el v. 22. Se vuelven a repetir lit. las mismas palabras mandamiento e instrucción del v. 20, que representaban las enseñanzas paternales. El mandamiento del padre es como ner 5216, la lámpara que usaba el aceite de olivo. La lámpara se hacía de arcilla y tenía la forma de un pequeño plato hondo. Especialmente se ocupaba en la noche (31:18). Tiene el significado figurativo del favor o beneplácito (ver 13:9; 20:20, 27; 24:20; 31:18). Por otra parte, la instrucción de la madre es como ’or 216, que es «la luz», normalmente la luz del sol y la luna (4:18), pero también puede significar «el favor de» (16:15). Como la luz natural es de día, completando así la idea de la enseñanza que le ayuda como la misma luz natural. La combinación de lámpara y luz juntas se encuentra también en 13:9. Quizás la lámpara, antorcha en el texto traducido, y la luz natural significan que la luz de día y de noche están siempre presentes, siempre vitales. La imagen de la luz es como la imagen del agua en 3:15 y 16, para mostrar elementos vitales.
Después de haber visto las características del hombre depravado y las características abominables ante Dios en las últimas secciones, esta sección ha sido de bendición y esperanza. Fue como una visita a casa para besar a los padres y compartir, escuchando de nuevo sus voces y sus consejos. La frase camino de vida suena como un aire fresco contra los vientos de la violencia y la maldad de las secciones anteriores. ¡Qué bendición tener un hogar donde están las lámparas y las luces de la sabiduría divina! ¿Cuántos hijos no pueden recordar a las lámparas y las luces porque no estaba la presencia de Cristo en sus hogares? Los jóvenes están llamados a recordar a sus hogares y sus enseñanzas paternales, pero a la vez motivados a construir una casa de luz y lámpara en el futuro.
Ejemplos de padre piadoso, pero hijos impíos.
1ª de samuel 2: 12 al 17: Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes, y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo. Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda. Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza. Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.
Comentario. El pecado de Elí, 2:11–17. Nos acordamos que Elí equivocadamente había acusado a Ana de ser una mujer impía (1:16). En realidad, eran sus propios hijos que la Palabra de Dios acusa de ser impíos. Levítico 7 establecía la porción del sacrificio que el adorador le podría dar al sacerdote. Los hijos de Elí ni pedían permiso ni esperaban que se les diera del sacrificio. Ellos se servían de la carne y su conducta fue muy grosera. Además, no seguían las instrucciones dadas por Dios en ese capítulo de Levítico referente a la manera correcta de ofrecer el sacrificio (v. 16). Y sobre todo trataban con irreverencia (v. 17) las ofrendas de Jehovah. La palabra hebrea aquí quiere decir no solamente despre-
ciar sino también rechazar. Este fue el mismo pecado de Coré, Datán y Abiram (Núm. 16:30). Ellos “menospreciaron” (la misma palabra que aquí es traducida trataban con irreverencia) a Jehovah y descendieron vivos al Seol condenados por el juicio divino. Igualmente, en el día de hoy dice Juan 3:36: … el que desobedece (o rehúsa creer) al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.
Ejemplos de Padres piadoso, pero enseñados bajo la doctrina de Dios, pero se volvieron corruptos e impíos.
1ª de Samuel 8:1 al 5: Aconteció que, habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
Comentario: a. Los hijos de Samuel y su pecado, 8:1–3. Desafortunadamente, los hijos de Samuel no seguían en las pisadas de su padre. Samuel se equivocó al ponerlos como jueces sobre el pueblo. Los jueces fueron llamados por Dios para librar y guiar a Israel, pero el oficio de juez nunca se transformó en dinastía. Joel quiere decir “Jehovah es Dios”. Abías quiere decir “Jehovah es Padre”. Los nombres son buenos; los hijos no lo eran. Samuel les había ubicado en Beerseba, 80 km. al sur de Jerusalén. Beerseba era considerada como límite de Judá en el sur del país. Nos indica algo de la influencia que tenía Samuel sobre un territorio tan extenso. Sus hijos fueron acusados de haber aceptado soborno y de pervertir el derecho por amor al dinero. Contra tales cosas la ley advertía (Deut. 16:19). Puesto que Samuel no contradice esta acusación, tenemos que creer que eran culpables. Si Samuel los disciplinó, no lo sabemos. Sabemos que el hijo de Joel se llamaba Hemán y que llegó a ser uno de los principales entre los cantores, y un gran músico en el servicio del rey David (1 Crón. 6:33). Incluso él escribió el Salmo 88. Fue un hombre dedicado al servicio de Dios.
Existen varios ejemplos de hijos que honraron a sus padres y a Dios en la Biblia.
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:1-4)
Existen varios ejemplos de hijos que honraron a sus padres y a Dios en la Biblia. Destacamos aquí algunos cuyas actitudes son buenos ejemplos para los hijos de hoy:
David
Obedeciendo a sus padres, el pequeño y delgado pastor de ovejas les llevó comida a sus hermanos en pleno campo de batalla de los filisteos. Él podría haber tenido miedo y haber desobedecido. Sin embargo, ya acostumbrado a la tarea de cuidar y defender los rebaños de los depredadores y ladrones, no lo dudó. El gigante filisteo Goliat desafió a los hebreos y menospreció a sus guerreros, por lo que David compró la pelea. Sucede que, por encima de todo, este muchacho seguía al Dios de sus padres, y sabía que el Verdadero Poder estaba en Él, de ahí provenía la confianza de que vencería al gran desafiante. Fue la primera de muchas victorias de este joven que solo buscaba cuidar a su familia en aquel momento, pero se convirtió en el defensor y gobernante de una gran nación.
Samuel
Ana era estéril, un motivo de gran humillación para las mujeres de la época. Ella oró fervorosamente a Dios para tener un hijo y fue atendida, le prometió al Señor que entregaría a su hijo para el sacerdocio, y así lo hizo cuando el pequeño Samuel nació. El muchacho honró la promesa de su madre y creció bajo el servicio a Dios. Él también honraba a Elí, el sacerdote cuyos hijos no eran buenos ejemplos a seguir en su trabajo. Entonces, Samuel obedecía a aquel que, en cierto modo, era su nuevo padre en la vida y en la fe, convirtiéndose en uno de los grandes profetas de la Biblia. Él fue quien ungió a David como rey.
Josías
Los hijos de David tenían todo para seguir el ejemplo de su padre en la entrega a Dios. Sin embargo, algunos eran problemáticos, como Absalón, que intento usurpar el trono de su propio padre, y Amnón que violó a su hermana Tamar. Sin embargo, otro de sus hijos, Josías, siguió todos los buenos ejemplos de su padre y «sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.” (2ª Crónicas 34:2. Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.). Más tarde fue ungido a rey con solo 8 años de edad, pero instruido en la fe y en la ciencia del buen gobierno. Incluso antes de honrar a David, honraba a Dios, y comenzó a limpiar a Jerusalén y a Judá de la idolatría, mostrando a su pueblo el Único y Verdadero Señor.
El Hijo Pródigo
Él no existió, fue un personaje de una la parábola contada por el Señor Jesús. Sin embargo, su ejemplo permanece. Incluso el joven habiendo abandonado a su familia y buscado una vida indisciplinada, volvió hacia su padre y fue amparado. Como este joven, muchos hijos se equivocan en un momento u otro en el que la inmadurez habla más alto, pero pueden optar por pedirle perdón a sus padres y volver a honrarlos. El hijo pródigo, a pesar de no haber existido en carne y hueso, hizo historia por su actitud de querer volver a ser parte de una familia, un ejemplo que el propio Señor Jesús quiso dejar como herencia.
El Señor Jesús
Hijo de Dios y del Hombre al mismo tiempo, en Su vida terrenal, el Señor Jesús honraba, obedecía y respetaba a José y a María, incluso sabiendo que era el Verdadero Hijo del Propio Dios. Ayudaba a José en la carpintería, aprendiendo su noble oficio y ayudando en el sustento de la casa y protegió a María cuando fue adulto. Si Él recibió de Dios todo el Poder, de aquel matrimonio que Lo protegió y crió en la Tierra Él aprendió la humildad para vivir entre los que iría a Salvar.
Comentario de Josías: El reinado de Josías y sus reformas, 34:1–35:27. En contraste con su padre, Josías llegó a ser un buen gobernante para Judá, y reinó durante 31 años en el trono entre el 640 y el 609 a. de J.C. Dando lustre a su nombre que significa “el Señor sana”, Josías buscó la sanidad de su pueblo.
Como su bisabuelo Ezequías, Josías se acercaba mucho a David en carácter. Entre sus reformas, Josías hizo que el pueblo volviera a depositar su fe en la palabra de Dios, hecho que sostuvo a Judá en el exilio y por casi una centuria (Dan.
9:2), y durante el siglo de la restauración (Esd. 7:10; Mal. 4:4).
Fue la convicción de Josías en cuanto a las Escrituras lo que mantuvo al pueblo de Dios en pie durante los 400 años de silencio, hasta la aparición de Juan el Bautista (Mal. 3:1; 4:5, 6) quien anunció la venida del Mesías, la Palabra de Dios encarnada (Mat. 5:17, 18).
En los dos capítulos que cubre la historia de Josías, el cronista trata los siguientes temas: Primero, las primeras fases de sus reformas, 34:1–7; segundo, la gran reforma que tuvo lugar a los 18 años de su reinado, empezando con la reparación
del templo en Jerusalén. Se culmina con el descubrimiento del libro de la Ley, 34:8– 33; tercero, la celebración de la Pascua, 35:1–19; cuarto, su muerte trágica, 35:20– 27. El pasaje paralelo se encuentra en 2 Reyes 22:1–23:30.
Josías hizo lo recto ante los ojos de Jehovah y anduvo en los caminos de su padre David, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda (v. 2). En esencia, el cronista provee la explicación en el siguiente versículo (v. 3). En el octavo año de su reinado, 632 a. de J.C., siendo un adolescente de 16 años de edad, Josías empezó a buscar a Jehovah. A la edad de 20 años, después de haber reinado por 12 años (628 a. de J.C.), empezó a purificar a Judá y a Jerusalén.
El avivamiento espiritual tuvo lugar en una situación geopolítica muy singular para el Medio Oriente. Entre el 628 y el 626 a. de J.C. se levantaron unos jinetes nómadas bárbaros del norte que arrasaron con casi todo el Cercano Oriente hasta
ser detenidos por los egipcios.
Estas hordas bárbaras originaron dos grandes preocupaciones en Judá: En lo religioso, dieron lugar al surgimiento de profetas como Jeremías (Jer. 1:2, 14) y Sofonías (Sof. 1:2); fueron causantes del avivamiento espiritual encabezado por Josías.
En lo político, tuvieron éxito combatiendo contra los asirios y sus dominios en Judá (33:3).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECCIÓN: 2ª de Samuel 3:17 al 21. 17. Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros. 18. Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. 19. Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín. 20. Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido. 21. Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz.
Comentario general del contexto bíblico: Abner hace alianza con David, 3:12–21. Al deshacer su alianza con Isboset, Abner envió mensajeros a David para proponer una alianza. David aceptó la alianza con la condición que Abner le trajera a Mical hija de Saúl. Saúl había dado a Mical a David por esposa (1 Samuel 18:27); pero David se separó de Mical cuando fue perseguido por Saúl. La restitución de Mical le daría más legitimidad a su reinado; pero el texto no da mucha importancia a la restitución de Mical; la razón de traer a Mical sería para evitar que naciera más descendencia de Saúl y para controlar a una mujer con potencia de poder levantar una revuelta contra David. Habiendo aceptado una alianza, David envió mensajeros a Isboset para pedir que le restituyera a Mical. El hecho que David envió sus mensajeros a Isboset indica que Isboset ya había aceptado el plan de alianza con David. Isboset tuvo que enviar hombres a casa de Paltiel, marido de Mical, para arrancar a Mical de las manos de su marido. Mical era una víctima de la lucha del poder, ella no tenía nada que ver con la guerra entre Isboset y David, sin embargo, fue arrancada de su hogar para ser llevada al palacio de David, donde permaneció el resto de su vida, pero viviendo una vida infeliz.
Abner reunió a los ancianos de Israel, o sea de las tribus del norte, para presentarles su deseo de aliarse a David. Tal parece que los ancianos de Israel habían deseado por algún tiempo que David fuese su rey. Abner ahora aceptaba a David como el escogido de Dios para derrotar a los filisteos y para liberar a Israel de todos sus enemigos. Abner consultó con la tribu de Benjamín, era necesaria una consultación especial con ellos ya que era la tribu a la que pertenecían Saúl y su descendencia. Aparentemente todos accedieron al pacto con David. Cuando Abner vino a Hebrón, David le recibió bien y le hizo banquete: la preciada paz se había logrado, quedando David como único rey sobre todo Israel. Abner promete a David llevar la noticia a las tribus de Israel para que se realizara el pacto.
«Instrumento pacificador digno de imitar»: Un instrumento pacificador digno de imitar se refiere a una persona que actúa activamente como un agente reconciliador, buscando sanar divisiones y restaurar la armonía. En el contexto bíblico, este concepto se basa en imitar el carácter de Cristo y seguir los pasos de aquellos que reflejan su amor y gracia.
Un pacificador es alguien que restablece la armonía gestionando tensiones de manera diplomática. Destacan por su gran empatía, paciencia y capacidad de escucha activa. Buscan acuerdos justos, mantienen la calma en situaciones de estrés y valoran las relaciones humanas por encima de tener la razón.
Bernabé (cuyo nombre significa «hijo de consolación») es reconocido como el pacificador de la iglesia primitiva. Se caracterizaba por su empatía, humildad, y capacidad conciliadora. Demostró su generosidad vendiendo sus bienes para ayudar a la comunidad y se destacó por ser un mentor que daba segundas oportunidades a quienes fallaban.
Hechos 4:36- 37. «Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles.» Hechos. 9:26-27. «Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo. Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.». Hechos 11:23-24. «Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.»
Hechos 13.1-3. «Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.».
Pacificador: Bíblicamente, un pacificador es quien busca activamente reconciliar a las personas con Dios y entre sí. No es alguien pasivo que simplemente evita los problemas, sino un agente de cambio que interviene para restaurar la armonía. En Mateo 5:9, Jesús declara: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Santiago 3:18. «Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.». Isaías 9:6. «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable. Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.».
1er TÍTULO: Abner anuncia el tiempo del cumplimiento de la voluntad divina en David. Versículos 17 y 18. Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros. Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. (Léase: 1ª de Samuel 16:1. Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. ▬ Ezequiel 12:25. Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable; no se tardará más, sino que, en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra y la cumpliré, dice Jehová el Señor.).
La sumisión de Samuel, 16:1. Hay un tiempo para llorar y hay un tiempo para buscar dice Eclesiastés 3:4, 6. Samuel había estado llorando tristemente por Saúl. Ahora Dios le avisa que es tiempo de buscar al que sería designado “a tu prójimo, que es mejor que tú” (15:28). Le envió al pueblo llamado Belén, que en hebreo es “casa de pan”. Le quedaban solamente unos 17 km. para caminar.
Belén nunca había sido importante. Se menciona por primera vez relacionada con la muerte de Raquel (Gén. 35:19), aunque allí se llama Efrata que es “fructífero”. Se menciona en Jueces 12:8 y 17:7 como el lugar de origen de dos personas involucradas en la historia. Más importante es la parte que juega en el libro de Rut que termina con la genealogía de David. Los ángeles que anunciaron el nacimiento de Jesús la llaman “la ciudad de David”. Fue profetizado por Miqueas que nacería allí el Señor en Israel (5:2). Así que los lugares más insignificantes a los ojos del mundo son a veces los más importantes a los ojos de Dios. Esto también se ve en cuanto a los hombres que Dios escoge y usa. Como dice en 1 Corintios 1:27: “Dios ha elegido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte.” Belén sigue siendo una aldea pequeña. Ubicada apenas a diez km. al sur de Jerusalén. Está a 770 m. sobre el nivel del mar todavía en la cordillera de Israel. Rodeada por campos de cultivo, realmente es un lugar fructífero. Y en el plan profético de Dios fructificó, produciendo el rey más importante en la historia de Israel, de cuya familia vino el Mesías que sería Rey de reyes y Señor de señores.
Ezequiel 12: 25. En el v. 25 el profeta presenta lo que hemos llamado más arriba la “instancia positiva”. En la misma Dios hace tres afirmaciones clave que están en relación con lo que ellos comentaban acerca del mensaje del profeta (v. 22). La primera tiene que ver con el que pronuncia el mensaje: Yo Jehovah hablaré. La construcción del hebreo es notable, repite el verbo (hablaré) para dar énfasis. No es algo que tenga su origen en la mente del profeta, es la primera garantía del cumplimiento, pues es palabra de Dios mismo. La segunda declaración es que esa palabra de origen divino se cumplirá (literalmente: “se hará”). Ellos afirmaban que la visión se desvanece, Dios dice que la palabra … se cumplirá. Notemos el cambio entre visión y palabra, el segundo término (davar1697) significa mucho más que “lo que se dice”, tiene que ver con algo concreto, firme. Finalmente, la tercera declaración, aunque negativa inicialmente, termina con una afirmación: no habrá más dilación … diré … y la cumpliré. De alguna manera con esta expresión se está anticipando al segundo oráculo (vv. 26–28). Sin embargo, en esta sección tiene que ver con la seguridad del cumplimiento, ellos mismos verían que lo que el profeta había anunciado de parte de Dios sería aplicado. Es de notar que la última parte del v. 25 parece ser un contra refrán: diré y la cumpliré. De ser así al refrán que ellos habían presentado (v. 22), Dios contesta con uno propio que está garantizado por su propia acción detrás del mismo.
2° TÍTULO: Manifiesta humildad y generosidad del rey en beneficio de la unidad del pueblo de Dios. Versículos 19 y 20. Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín. Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido. (Léase: Génesis 26:26 al 30. Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército. Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros? Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto cutigo, que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; tú eres ahora bendito de Jehová. Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron. ▬ Filipenses 2:3. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.).
(Génesis 26:26-33). Relaciones ▬ Tratado: La prueba número seis es enfrentarse a la necesidad de edificar buenas relaciones. Dios acababa de suplir la necesidad de Isaac; Él acababa de aliviar el temor de Isaac. Pero los vecinos de Isaac aún se oponían a él. Las relaciones aún estaban en pésimas condiciones. Se tenían que hacer las paces entre Isaac y sus vecinos.
▬ 1. Advierta que Abimelec se acercó a Isaac (vv. 26-29).
Entre bastidores, al parecer Dios había estado despertando temor en los corazones de Abimelec y sus consejeros, el temor de la represalia de Isaac. Abimelec fue motivado a traer su consejero jefe, Ahuzat, y su jefe militar, Ficol, para hacer la paz con Isaac.
Cuando el rey y sus consejeros llegaron, Isaac naturalmente quería saber por qué habían venido si ellos se habían mostrado tan hostiles, obligándolo a salir de su país (v. 27). Advierta que Abimelec se expresó con mucha sencillez:
=> Él había visto a Dios (Yahvé) bendecir a Isaac, había visto a Isaac fortalecerse cada vez más (v. 28).
=> Él creyó que era necesario que se hicieran las paces —se hiciera un tratado de no agresión— entre él e Isaac (v. 28).
=> Él no quería que Isaac lo lastimara, de la misma manera que él no había lastimado personalmente a Isaac; por el contrario, él había enviado lejos a Isaac en paz. Abimelec estaba aquí negando que el tuviera algo que ver con la destrucción de los pozos de Isaac ni con obligarlo a macharse del país. Por supuesto, él podía haber estado mintiendo. No obstante, aun así, él estaba delante de Isaac buscando la paz (v. 29).
▬ 2. Isaac olvidó el pasado: él recibió a Abimelec y celebró la ocasión con un banquete ceremonial (vv. 30-31). Luego, la próxima mañana, las dos partes se levantaron e hicieron juramento para honrar el tratado. Luego Abimelec y sus consejeros se marcharon.
▬ 3. Advierta, el mismo día que Dios bendijo a Isaac de una manera especial, los trabajadores de Isaac, que habían estado cavando un nuevo pozo, encontraron agua. La idea es que era un chorro. Para conmemorar el tratado de paz recién firmado, Isaac nombró el pozo Seba, el pozo del juramento. Advierta que este nombre se toma de la última parte de Beerseba, la ciudad donde vivía Isaac. Abraham le había dado a Beerseba su nombre por el tratado que él había firmado allí (Gn. 21:31).
Pensamiento 1. Advierta nuevamente la mansedumbre de Isaac. Él quería y buscaba la paz con sus vecinos. Él estaba dispuesto a olvidarse del pasado a fin de garantizar la paz y edificar buenas relaciones con sus vecinos. Este siempre debe ser el deseo del corazón del creyente: olvidar el pasado y edificar buenas relaciones con aquellos que se nos oponen y están enfrentados con nosotros.
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5:9).
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mt. 5:43-44).
Filipenses: (2 3) Humildad, Humildad de mente: Está el rasgo de humildad o de humildad de mente. Advierta dos puntos significativos.
▬ 1 Una iglesia fuerte y activa siempre enfrentará dos problemas para poder levantar cabeza: La rivalidad y la gloria vacía.
» a. Algunas personas simplemente se esfuerzan por otros. Ellos no han madurado en el Señor aún; por lo tanto, ellos se rinden ante los siguientes aspectos:
• hablar sobre diferencias • deseo de posición • amar la adulación • celos • deseo de reconocimiento • formación de camarillas • envidia • oposición
Si no consiguen las cosas a su manera o lo que desean, luchan en contra de la iglesia o de otros miembros. El resultado es la desunión y la división, uno de los crímenes más terribles dentro de la iglesia de Dios.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).
“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).
“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti. 2:24).
“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Stg. 3:14).
“No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio” (Pr. 3:30).
“Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).
“No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado” (Pr. 25:8).
“El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Pr. 26:17).
» b. Algunas personas van a buscar gloria dentro de la iglesia. Pero advierta cómo lo llaman las Escrituras: Vanagloria, que significa gloria vacia. Algunas personas sólo quieren la atención, el reconocimiento, la posición, las adulaciones, las alabanzas, la honra. Quieren que la gente busque su consejo y opinión. Desean estar en los comités principales y ser reconocidos como un líder de la iglesia.
“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).
“Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor” (Lc. 22:24).
“¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44).
“El que ama la disputa, ama la transgresión; y el que abre demasiado la puerta busca su ruina” (Pr. 17:19).
“Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13-14).
“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).
▬ 2. El espíritu que debe prevalecer en una iglesia fuerte es el de la humildad y de la humildad de mente. De hecho, la única forma en que una iglesia puede permanecer fuerte y ser bendecida por Dios es que su gente ande en un espíritu de humildad.
3er TÍTULO: Compromiso y disposición para colaborar con el siervo de Dios. Versículo 21. Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz. (Léase: 2ª a los Corintios 8:22 y 23. Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros. En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias, y gloria de Cristo. ▬ Filipenses 2:19 al 22. Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.).
2ª a los Corintios 8:22 y 23: (8:22) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son diligentes en muchas cosas, pero fundamentalmente en las ofrendas. Quién era este hermano no nombrado se desconoce. Se plantean tres elementos significativos acerca de él, elementos que deben hablarle al corazón de todo ujier y persona que maneje las ofrendas:
▬ 1. Él era un hermano, un creyente verdadero que tenía comunión con otros creyentes y colaboraba con la iglesia en sus empresas misioneras.
▬ 2. Con frecuencia había demostrado su “diligencia” cuando se le habían asignado otros ministerios. La palabra
“diligencia” (spoudaion) significa solicitud, celo, dedicación. Él se entregaba incondicionalmente a cualquier tarea que la iglesia le encomendara.
▬ 3. Él observaba y estaba pendiente del testimonio de las iglesias. Cuando Pablo le contó acerca de la iglesia de Corinto, acerca de la gran restauración de la iglesia, se emocionó mucho y se mostró más dispuesto que nunca a servir a Cristo en medio de la iglesia.
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Ro. 12:11).
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 P. 1:10).
“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:14).
(8:23) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ushers) son compañeros de los ministros. Note que Pablo esperaba que las personas preguntaran quiénes eran estos hombres. Es una pregunta normal, porque los hombres manejan las ofrendas de la iglesia. Por consiguiente, resultaba extremadamente importante que las credenciales de estos hombres fueran de la más alta calidad.
▬ 1. Tito era el compañero y colaborador de Pablo, fundamentalmente al ministrar a la iglesia de Corinto. La mayoría de los corintios lo sabían, porque Tito había sido el instrumento principal de Dios para traer la restauración en la iglesia.
▬ 2. Los otros dos hombres eran mensajeros de la iglesia, hombres fundamentalmente escogidos por la iglesia para representar a la iglesia. Note también que eran los mensajeros de la gloria de Cristo. Debian reflejar y transmitir la gloria de Cristo mientras servían a la iglesia.
Pensamiento 1. Ambos puntos deben cumplirse en todos los ujieres y los hombres que manejen las ofrendas de la iglesia:
1) Los ujieres deben ser los compañeros del ministro.
2) Los ujieres deben ser los mensajeros tanto de la iglesia como de la gloria de Dios.
“así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Ro. 12:5).
“Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:5-7).
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1 Co.12:11,12).
Filipenses (2:19) Timoteo. Ministros, Asociados, Asistentes: Está el ejemplo de Timoteo, un joven que voluntariamente sirvió en segundo lugar. La escena es esta. Pablo está profundamente preocupado por la iglesia filipense y sus creyentes. Los amos mucho y ansia ministrar entre ellos. Advierta que su corazón pastoral está dirigido a ellos: él menciona su estado (condición, bienestar) dos veces:
=> Quiere conocer sobre su estado o condición (v. 19).
=> Quiere ocuparse de ellos, por su estado o bienestar (v. 20).
Pero está en prisión; no puede visitar la iglesia personalmente. ¿Qué puede hacer? Hace lo siguiente. Planifica enviar a su fiel compañero y colaborador, Timoteo, tan pronto como pueda.
La cuestión consiste en advertir el corazón pastoral tanto de Pablo como de Timoteo, especialmente de Timoteo, puesto que él es el tema de estos versículos. Timoteo era un hombre que fue llamado a servir en segundo lugar. Sin embargo, de todas las personas tratadas en las Escrituras, Timoteo fue más fiel al Señor que ninguno. Voltariamente y con sacrificio sirvió en segundo lugar.
Pensamiento 1: Servir en segundo lugar es un privilegio. El segundo hombre no sólo conduce a quienes están bajo su responsabilidad, sino que también contribuye a la vida y ministerio del hombre que ocupa el primer lugar.
(2:20) Timoteo, Cuidado, Iglesia: Timoteo tenía un espíritu fraternal y filial al ocuparse de los demás. De hecho, no tenía igual. Había muchos ministros excelentes del evangelio, pero el espíritu de Timoteo era más próximo al de Pablo que ningún otro ministro. Timoteo se ocupó de las iglesias y de sus creyentes tal como lo hizo Pablo. Su corazón se ocupaba naturalmente (gnesios). Su cuidado surgía de muy adentro: Era genuino y sincero, el mismo tipo de cuidado que tendría un hermano genuino. El ministerio de Timoteo, su cuidado y preocupación por los creyentes, seria profundo y genuino, una verdadera preocupación para él.
“Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).
“Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová” (Jer. 23:4).
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).
(2:21) Negación propia, Egoísmo, Codicia: Timoteo estuvo dispuesto a negarse a si mismo, a obsesionarse con las cosas de Cristo. En términos muy firmes Pablo dice:
“Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús” (v. 21).
Qué acusación tan fuerte para los creyentes y en particular para los ministros. Advierta lo que varios comentaristas tienen para decir sobre el tema:
Matthew Henry pregunta: “¿Dijo Pablo esto en su prisa, como lo dijo David, que todos hombres son mentirosos? (Sal. 116:11). ¿Había una corrupción tan generalizada entre los ministros en sus comienzos que no había ni siquiera uno de ellos que se ocupara por el estado de su gente? No debemos entenderlo así: él se refiere a la generalidad, a todo, es decir, a la mayoría o bien a todos en comparación con Timoteo. Advierta, buscar nuestros propios intereses negando a Jesucristo es un pecado muy grande y muy común entre los cristianos y los ministros. Muchos prefieren su propio mérito, su comodidad y su seguridad antes de la verdad, la santidad y el deber; las cosas que hacen a su propio placer y reputación antes que las cosas del reino de Cristo y su honor e interés en el mundo: pero Timoteo no era nada de eso”.
Ralph P. Martin pregunta: “¿Este versículo representa la amarga queja del apóstol sobre que, cuando buscó a un compañero creyente para ir a Filipos, no había ninguno porque “estaban envueltos en sus propios asuntos” y “realmente no se ocupaban de las cosas de Jesucristo «?[.I.B. Philipps]… él recuerda que, en un mundo de egoísmo y búsqueda propia (cp. Mt. 6:32) es muy raro encontrar a un hombre como Timoteo que está realmente ansioso por promover el bienestar de otras personas y entregarse a un viaje fatigoso y a resolver las peleas personales en la iglesia filipense. Este sería un tema delicado para manejan que requiere tacto, sabiduría y paciencia”
Lehman Strauss argumenta: “La condición patética de buscarse a sí mismo es la maldición del cristianismo en
general y del ministerio en particular. Las palabras de Pablo son una acusación severísima en contra del horrible pecado del egoísmo. Debe haber estado presente en los primeros días de la iglesia, dado que recordamos su exhortación al comienzo de nuestro capítulo: “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (2:4).
Son muy pocos los que dedican su vida a un servicio altruista. Estamos más preocupados con nuestros intereses, nuestras posesiones, con avanzan de lo que lo estamos con las necesidades de los demás. El amor cristiano genuino “no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor” [1ª Co. 13:5]. “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” [1ª Co. 10:24, Fil.].
A pesar de estas advertencias santas, la búsqueda y la glorificación propias llegan a un clímax con el transcurso
del tiempo. Pocos buscan seguir estrechamente los pasos de Cristo y de hombres como Cristo tales como Pablo. La mayoría de nosotros buscamos nuestros propios intereses al tiempo que profesamos el Nombre de Cristo. Uno se pregunta si los argumentos de Cristo siquiera entran en los cálculos de algunos cristianos. El difunto William Lincoln de Beresford, Londres, dijo: ‘Descansen seguros, de que, si colocan a Cristo en segundo lugar, y sus propias cosas en el primero, oirán acerca de ello en el Trono del Juicio”.
El tema está bien planteado: Timoteo no buscaba sus propias cosas Se negó a sí mismo. No cayó en la trampa en la que tantos caen su preocupación principal era la misión y la verdad de Cristo y el bienestar de la iglesia. Pero esto no se aplicaba a la mayoría de los creyentes y ministros de Roma y, lamentablemente, tampoco se aplica a muchos creyentes y ministros a lo largo de los siglos. Muchos han buscado primero sus propias cosas. Muchos les han dado un segundo lugar a las cosas de Cristo a fin de proteger su…
• vida • reconocimiento • liderazgo • comodidad • posición • apoyo • aceptación • autoridad • posesiones • seguridad • amistad
“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).
“Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).
(2:22-24) Discipulado: Timoteo estuvo dispuesto a ser un discípulo probado y demostrado. Había un vínculo estrecho entre Pablo y Timoteo. Timoteo era como un hijo para Pablo y advierta: Timoteo admiraba a Pablo como si fuera su padre. Pablo nunca hubiera dicho esto si Timoteo pensaba y actuaba de otra manera.
Pablo alistó a Timoteo como uno de sus discípulos y socios misioneros en su segundo viaje misionero Timoteo, Hch. 16: 1-3 para mayor discusión al respecto). A partir de ese momento, Timoteo se convirtió en un ministro dinámico del Señor, un ministro que fue llamado para servir en segundo lugar. Barclay proporciona un resumen excelente de los versículos que relacionan a Timoteo con Pablo.
▬ 1. Timoteo era un compañero cercano de Pablo.
» a. Pablo denominaba a Timoteo su hijo en la fe (1 Co. 4: 17).
» b. Timoteo estuvo con Pablo…
• En Filipos (Hch. 16:1ss). • En Tesalónica y Berea (Hch. 17:1-14). • En Corinto (Hch. 18:1-5). • En Éfeso (Hch. 19;21-22). • En prisión en Roma (Col. 1:1; Fil. 1:1).
▬ 2. Timoteo estuvo involucrado de una u otra manera con
siete de los escritos de Pablo.
• 1 y 2 Tesalonicenses • Colosenses y Filipenses • 2 Corintios • 1 y 2 Timoteo • Romanos (envía saludos a la iglesia).
▬ 3. Timoteo estaba estrechamente vinculado con Pablo en el ministerio de las iglesias. Timoteo fue enviado por Pablo para ministrar…
• En Tesalónica (1ª Ts. 3:6). • En Corinto (1ª Co. 4:17; 16:10-11). • En Filipos (Fil. 2:19).
Pensamiento 1: La cuestión a tener en cuenta es cuán estrechamente estaban ligados Pablo y Timoteo y cuán fiel fue Timoteo. Era un ministro probado y comprobado, un ministro dispuesto a servir en el lugar que lo había colocado el Señor, la posición de servir en segundo lugar.
“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios” (1 Co. 4:1).
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Ti. 2:3-4).
“La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad” (Mal. 2:6).
Amén, para la honra y gloria de Dios
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LECCION: Números 31: 17 al 20. 17. Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. 18. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida. 19. Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a persona, y cualquiera que haya tocado muerto, permaneced fuera del campamento siete días, y os purificaréis al tercer día y al séptimo, vosotros y vuestros cautivos. 20. Asimismo purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelo de cabra, y todo utensilio de madera.
Comentario del contexto Bíblico: Versículos 13-18: Tratamiento de los Prisioneros. – Cuando Moisés salió al frente del campamento con Eleazar y los príncipes de la congregación para recibir a los guerreros que regresaban, se enojó con los comandantes, porque habían dejado vivas a todas las mujeres, ya que ellos habían sido la causa. , por instigación de Balaam, de la apostasía de los israelitas de Jehová para adorar a Peor; y ordenó que todos los niños varones fueran asesinados, y toda mujer que se hubiera acostado con un hombre, y solo las niñas jóvenes que hasta entonces no habían tenido conexión con un hombre, que fueran dejadas con vida. החיל פּקוּדי, lit., las personas designadas, es decir, los oficiales del ejército, que luego se dividían en príncipes (capitanes) sobre miles y cientos. – “Que venía de la batalla”, es decir, que había vuelto. La pregunta en Números 31:15, “¿Habéis dejado con vida a todas las mujeres?” es una expresión de descontento y reprensión por haber hecho esto. למסר־מעל … היוּ, “se han vuelto para los israelitas obrar infidelidad hacia Jehová”, es decir, los han inducido a cometer un acto de infidelidad hacia Jehová. La palabra מסר, que solo aparece en este capítulo, a saber, en Números 31:5 y Números 31:16, parece usarse en el sentido de dar, entregar y luego, como נתן, hacer, hacer, efectuar. Sobre el hecho mismo, véase Números 25:6. El objeto de la orden de dar muerte a todos los niños varones era exterminar a toda la nación, ya que no podía perpetuarse en las mujeres. Del sexo femenino, debían ser condenados a muerte todos los que hubieran conocido el acostarse con un hombre, y por lo tanto posiblemente pudieran haber estado involucrados en el culto licencioso de Peor (Números 25:2), para preservar a la congregación de toda contaminación de esa idolatría abominable.
Versículos 19-20: Purificación de los Guerreros, los Prisioneros y el Botín. – Moisés mandó a los hombres de guerra que permanecieran siete días fuera del campamento de la congregación, para llevar a cabo al tercer y séptimo día la purificación legal de aquellas personas y cosas que habían quedado impuras por contacto con cadáveres. Todo el que hubiera matado un alma (persona), o tocado a alguien que había sido asesinado, debía ser purificado, ya fuera un guerrero o un prisionero. Y también toda la ropa, los artículos de cuero, los materiales de pelo de cabra y todas las cosas de madera.
“Justo juicio de Dios por el pecado”: [2] (Romanos 2:2-5) Juicio ▬ Dios, concepto deformado de ▬ el hombre: el juicio de Dios ▬el único Dios vivo y verdadero▬ es según laverdad. El juicio de Dios será ejecutado con perfecta justicia. Lapalabra «verdad» (aletheian) significa verdadero en oposición alo falso. Significa lo que realmente es; lo que existe en realidad;lo que exactamente ocurre. El juicio de Dios es perfectamente justo, exactamente lo que debiera ser, nada más y nada menos.
Su juicio está basado en…
• lo que realmente ocurre.
• los hechos.
• los sucesos reales.
• lo que una persona es realmente en su interior y lo que la persona realmente hizo.
«Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 S. 16:7).
Dios sabe la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; por lo tanto, Él juzgará según la verdad. Su justicia será perfecta, conformándose exactamente a nuestros hechos. Se conformará perfectamente a nuestras acciones.
Note cuatro hechos:
▬ 1. El moralista piensa que escapará. Su ofensa es mucho mayor, porque es como todos los demás hombres: pecador y destituido de la gloria de Dios. Sin embargo, critica y juzga a aquellos cuyas fallas han sido descubiertas y denunciadas, y piensa que escapará. Olvida que Dios ve las partes más recónditas del interior del ser humano, y que Dios juzgará a los hombres no solamente por sus acciones, sino por sus pensamientos…
• por la concupiscencia de la carne.
• por la concupiscencia de los ojos.
• por la vanagloria de la vida (1 Jn. 2:15-16).
«¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?» (Mt. 23:33).
«Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse» (Lc. 12:2).
▬ 2. El moralista piensa que Dios es demasiado bueno para castigar. Cuando piensa en Dios, piensa en las riquezas…
• de la bondad (chrestotes): su bondad, gracia y amor.
• de la indulgencia (anoche): su capacidad para refrenar, retener abstenerse y de controlar su justicia.
• de la paciencia de Dios: soportar largo tiempo; paciente y tardo para juzgar el pecado.
Por cierto, Dios es todo esto y mucho más. Lo que el moralista no logra ver es que la bondad de Dios…
• no es un cheque en blanco para pecar.
• no da licencia para pecar.
• no condona el pecado.
• no consiente el pecado.
• no pasa por alto el pecado.
La bondad de Dios consiste en conducir a los hombres al arrepentimiento, no al pecado. El hecho de que Dios quiere perdonar el pecado debiera estimular a los hombres a buscar el perdón y a complacer a Dios. Si un hombre sale y peca, pensando que Dios lo pasará por alto y perdonará su pecado, está despreciando la benignidad de Dios. Está tomando la bondad de Dios y haciendo de ella una imitación, una burla, un chiste, una cuestión de indulgencia. El hombre que desprecia la bondad de Dios -que peca pensando que Dios pasará por alto su pecado- está equivocado. Comete un error. Dios no pasa por alto el pecado para perdonarlo; no condona, no consiente ni da licencia a su pecado. Dios lo juzgará y el juicio será según verdad.
«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios» (1 Co. 6:9-11).
«No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Velad debidamente y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo» (1 Co. 15:33-34).
▬ 3. El moralista piensa que el hombre es básicamente bueno. Piensa que el hombre puede ser suficientemente bueno para que Dios lo acepte. Piensa que Dios mira lo bueno del hombre y que dentro de cada hombre hay bien suficiente para que Dios lo acepte. El moralista piensa que la bondad de Dios acepta del hombre…
• las buenas obras.
• los buenos sentimientos.
• los buenos pensamientos.
• la buena naturaleza.
• la buena conducta.
• las buenas tendencias.
Por cierto, Dios se complace en cualquier bien que el hombre haga. Pero lo que el moralista no logra ver es que la bondad de Dios es perfecta. Él no puede aceptar…
• obras imperfectas.
• malos sentimientos.
• pensamientos sucios.
• la naturaleza corruptible.
• mala conducta.
• los deseos pecaminosos.
Dios sólo puede aceptar la perfección. Ningún hombre es perfecto: en naturaleza, pensamiento ni conducta. Por lo tanto, todos los hombres son inaceptables delante de Dios. Ningún hombre es suficientemente bueno para ser aceptable a Dios, no importa cuán bueno sea. La bondad de Dios consiste en conducir al hombre al arrepentimiento: hacer volver a los hombres a Dios en busca de justicia, no consiste en declarar la justicia propia del hombre. El hecho de que Dios permite el arrepentimiento debiera estimular a los hombres…
• a confesar sus imperfecciones a Dios, además de su justicia propia.
• buscar la justicia de Dios que es en Cristo Jesús el Señor.
Pensamiento. Mucha gente piensa que Dios los aceptará, que en último análisis son suficientemente buenos y Dios los aceptará. No imaginan que Dios los rechazará, no, al fin y al cabo. Lo que no logran ver es que el juicio de Dios está basado en la verdad: la verdad en cuanto a cuáles son los pensamientos y motivos de la persona, de lo que hay realmente en la mente y el corazón de la persona. El juicio
de Dios está basado en la verdad de la naturaleza y conducta imperfecta de la persona.
«Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios» (Ro. 1:21-22).
«Porque no nos atrevemos a contarnos ni a comparamos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismo, no son juiciosos» (2 Co. 10:12).
▬ 4. El moralista endurece su corazón contra el juicio de Dios. Se niega a arrepentirse. No puede aceptar el hecho de que…
• no es suficientemente bueno para que Dios lo acepte.
• la bondad y el amor de Dios siempre lo condenarían.
Pero note la expresión «justo juicio» (dikaiokrísias), lo que significa justo, equitativo, imparcial, correcto, exacto. El juicio de Dios es un juicio que debiera existir, que debiera ocurrir y que ocurrirá. En efecto, Dios debe juzgar, porque Dios es amor. Puesto que es amor, debe poner en regla todas las injusticias de la tierra. Debe rectificar los errores y debe corregir todas las injusticias de los hombres. Debe juzgar a los hombres con un «juicio justo» y perfecto.
Note también la expresión «atesoras›› (thesaurizo), que significa almacenar, amontonar, reservar. El hombre que endurece su corazón y se niega a arrepentirse almacena más y más ira contra sí mismo para el día del juicio. El hecho se ve claramente. Piénsese solamente en lo terrible que es para el hombre rebelarse contra la bondad de Dios. Tiene el glorioso privilegio de conocer la bondad de Dios, de oír la proclamación de su bondad cada día, semana tras semana, de mes a mes, año tras año. No obstante, desprecia la bondad de Dios, no quiere arrepentirse y rechaza la benignidad de Dios repetidas veces. Con su rechazo almacena ira contra sí mismo. El juicio de Dios será mayor contra él que contra una persona que nunca ha tenido el privilegio de oír de la benignidad de Dios.
«Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?» (Lc. 12:49).
«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él» (Jn. 3:36).
«Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio» (2 P. 2:9).
«Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos» (2 P. 3:7).
«El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina» (Pr. 29:1).
[3]. (2:6-10) Juicio: el juicio de Dios -el único Dios vivo y verdadero- es según las obras (Pr. 24:12; 2 Ti. 4:14; cp. Mt. 16:27; Ap. 22:12), y será universal. Cada persona será recompensada eternamente o será eternamente castigada. No habrá excepciones; nadie escapará.
Ahora bien, note que el juicio se basará sobre las «acciones» (ergon) u obras. Esto no significa que la fe no es necesaria. Por el contrario, no existe
• la fe sin obras.
• obras justas y aceptables sin fe.
Las buenas obras -las obras que son verdaderamente de Dios, que agradan a Dios- son el resultado de la fe. Los hombres creen en muchas cosas diferentes en el mundo, a las que sirven y trabajan por ellas. Algunos creen y trabajan…
• por la religión y trabajan por ella.
• por clubes sociales.
• por organizaciones de servicio.
• por la humanidad.
Lo que Dios pide de los hombres es que primero crean en Él y trabajen para El, evangelizando a un mundo perdido y que está aprisionado en una necesidad desesperante. Cuando el hombre cree verdaderamente en Dios, trabaja para Dios. (Cp. Stg. 2: 17s.). Dios va a recompensar o castigar a todo hombre conforme a sus obras, según lo que haya hecho con Dios y por Él.
▬ 1. Habrá una maravillosa recompensa para los que hacen bien, note tres cosas acerca de los que hacen bien.
» a. Note lo que buscan: gloria, honra e inmortalidad.
» b. Note cómo es la búsqueda del que hace bien: «perseverando en bien hacer» (hupomone). La palabra significa estar firme y constante; soportar, perseverar, ser fiel, y continuar. El bienhechor es fiel y sigue haciendo buenas obras.
• no sólo las empieza, las termina.
• no vive una vida inconstante, contradictoria, con altibajos. Sigue haciendo buenas obras en forma constante.
• no cede en las dificultades, en los tropiezos, en la oposición. Soporta y persevera haciendo siempre el bien.
«Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado» (1 P. 1:13).
«He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona» (Ap. 3:11).
» c. Note la maravillosa recompensa del que hace bien: vida eterna. Se dice que la vida eterna es heredar un mundo de gloria honra y paz (v. 10; cp. Ro. 4:13).
▬ 2. Habrá un juicio terrible y severo contra el que hace mal. El malhechor será juzgado por tres razones.
» a. Es contencioso contra Dios. Al malhechor no le gusta lo que Dios dice; en consecuencia, lucha contra lo que Dios ha hablado. Lucha, combate, batalla y pelea contra Dios. Se niega a doblar su rodilla bajo la voluntad de Dios; no quiere rendirse a la voluntad de Dios. Cuando trata con Dios, el malhechor es contencioso.
» b. No obedece a la verdad. Ve, oye y conoce la verdad. Llega al punto de saber que la verdad hay que cumplirla, pero se niega a hacerlo. Se niega a ser persuadido y no quiere creer. Rechaza a Cristo, la Verdad viva, y la Palabra de Dios, la verdad escrita. Simplemente sigue su propia forma de vivir, conduciéndola y controlándola a su antojo. Rechaza la verdad y se niega a creerla y a hacerla.
» c. Hace la injusticia.
▬ 3. El malhechor debe ser juzgado, tanto el judío como el gentil. Ningún malhechor escapará. «Todo ser humano que hace lo malo» sufrirá y el juicio de Dios será severo y terrible. Su juicio involucrará indignación e ira, tribulación y angustia.
«Y castigaré al mundo por su maldad y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios y abatiré la altivez de los fuertes» (Is. 13:11).
«Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos» (Is. 26:21).
«Como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa» (Is. 59:18).
«Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehová, y haré encender fuego en su bosque, y consumirá todo lo que está alrededor de él» (Jer. 21:14).
«Porque he aquí, viene el día ardiente como un homo, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama» (Mal. 4:1).
▬ 4. Todo aquel que hace bien será recompensado, sea judío o gentil. Ninguno que hace el bien será exceptuado o pasado por alto. «Todo el que hace lo bueno» recibirá…• inmortalidad (v. 7). • vida eterna (v. 7). • gloria (w. 7, 10). • honra (vv. 7, 10). • paz (v. 10).
Texto: «Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.» (Jeremías 17.10.).
Los vv. 10 dan un comentario sobre los dos versículos anteriores. El corazón del hombre es engañoso y el Señor está escudriñándolo constantemente. En el v. 1 se habló del pecado grabado en el corazón, en el v. 5 ha hablado del corazón que se aparta del Señor y aquí se describe al corazón como engañoso. Es interesante que la palabra engañoso tiene la misma raíz que el nombre Jacob (comp. Gén. 27:36). Al leer los pasajes de su vida se nota como este “suplantador” engañaba y fue engañado vez tras vez en su vida.
El concepto hebreo del corazón no es solamente el centro de las emociones y los sentimientos, es también el centro de la actividad racional, la voluntad y la toma de decisiones de parte de la persona. Con el corazón uno reflexiona y decide en cuando a lo que debe hacer. En el concepto del corazón se combina la acción de la voluntad, la intención, los sentimientos, la devoción, la mente; es una forma de dar expresión a lo más profundo de quién es la persona. Si la persona llena su corazón con sus propias ideas o de su propia autonomía, apartándose del Señor, va a la ruina, porque ha rechazado las enseñanzas y la guía de su Creador, el que conoce al ser más íntimo de la persona. Al contrario, cuando la persona pone al Señor y sus enseñanzas en su corazón recibirá la fuerza y dirección para las decisiones que deberá tomar. Será bendecida por el Señor.
1er Titulo: La fornicación y el adulterio son pecados de muerte. Versículo 17. Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. (Léase: Colosenses 3:5. «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría» ▬ Hebreos 13:4. «Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.»).
(Colosenses 3:5) Pecados del cuerpo, Mortificación, Ira de Dios: La primera demanda es arrolladora: Haced morir todos los pecados que esclavizan el cuerpo y sus miembros. La frase
“Haced morir” significa actuar como si el cuerpo estuviera muerto. El creyente debe tomar las diversas partes de su cuerpo y hacerlas morir en lo que al pecado se refiere. ¿Cómo puede el creyente hacer esto? Él considera su cuerpo escondido en la muerte de Cristo. Actúa como si el cuerpo estuviera muerto con Cristo. Recuerde que un hombre muerto no puede pecar; un hombre muerto no puede hacer nada. Por lo tanto, el creyente está muerto para pecar.
El punto es el siguiente: Todo es un acto de la mente o del espíritu. Una persona desea vivir para Dios; por lo tanto, mira a su cuerpo y al pecado. La única manera que posiblemente pueda conquistar al pecado es tratar su cuerpo como muerto para el pecado o considerar al pecado como muerto para su cuerpo. La persona debe vivir como si su cuerpo no fornicara parte del pecado, y como si el pecado no formara parte de su cuerpo. Pero advierta que esta vida es posible solo en Cristo.
Solo Cristo a través del Espíritu Santo- puede obrar dentro del corazón humano y darle la energía y poder para conquistar el pecado en forma permanente y eterna. Algunos hombres pueden disciplinarse a sí mismos para sobreponerse a algún pecado, pero no todo el pecado ni en forma permanente ni eternamente. Puede hacerse solamente a través de Cristo. Existe una enorme diferencia entre la disciplina humana y el control divino, y la diferencia es Jesucristo. (Véase notas, Fil. 2:13; Col. 3:4 para una mayor discusión al respecto.)
¿Qué pecados deben hacerse morir? La Biblia es muy específica, ya que hay algunos pecados muy específicos que tienden a esclavizar al cuerpo humano. De hecho, advierta el término “hijos de desobediencia” (v. 6). Estos pecados particulares no son solamente terribles actos de desobediencia a Dios, son pecados que pueden esclavizar el cuerpo humano de tal manera que hacen de una persona un hijo de la desobediencia. Causan que una persona se vuelva en realidad un hijo de la desobediencia. ¡Es verdaderamente sorprendente!
(Hebreos 13:4) Matrimonio ▬ Sexo: Tenemos el requisito de la pureza en el matrimonio y la moralidad. Esto es un elemento esencial para los creyentes. Note tres elementos significativos.
▬ 1. El matrimonio debe ser honrado por todos los creyentes. La palabra “honra” (timios) quiere decir altamente estimado, considerado como el lazo más preciado, cálido y tierno, tenido como el más valioso de los lazos, como la más preciada de las relaciones.
“Que todos respeten el matrimonio y mantengan la pureza de sus relaciones matrimoniales; porque Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio” (v. 4, Dios Habla Hoy).
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:25).
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia” (Ef. 5:31-32).
▬ 2. El lecho sin mancilla. La palabra “sin mancilla” (amiantos) significa que el lecho no esté manchado de peca-
do, absolutamente libre de toda impureza moral, inmundicia y profanación. Esto dice al menos tres cosas.
=> Primero, esposo y esposa tienen la libertad y el estímulo de estar cercas en el lecho. La cercanía y la intimidad son regalos de Dios; es incluso un símbolo de la iglesia (cp. Ef. 5:22s).
=> Segundo, la cercanía en el lecho entre esposo y esposa evitará la infidelidad.
=> Tercero, el lecho se debe mantener sin mancilla. Solo esposo y esposa deben estar cercas en el lecho y solo uno con otro. No hay absolutamente ningún lugar para nadie más en el lecho.
La importancia del lecho en el matrimonio no se puede exagerar. La Palabra de Dios dice que es tan importante que esposo y esposa no se separen por ningún período de tiempo a excepción del ayuno y la oración, e incluso después de eso la separación no debe ocurrir a menos que sea por consentimiento mutuo.
“No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Co. 7:5).
“pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Co. 7:2).
“que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor” (1 Ts. 4:4).
“La mujer virtuosa es corona de su marido; más la mala, como carcoma en sus huesos” (Pr. 12:4).
▬ 3. Los fornicarios y adúlteros serán juzgados por Dios. Estas dos palabras incluyen todas las formas de vicio sexual: Sexo prematrimonial, adulterio, homosexualidad, y sexo anormal. Note varios elementos establecidos.
=> Dios sabe quién comete estos vicios. Él tiene que conocerlos para juzgarlos y los tienen que conocer por sus nombres. Él conoce a toda persona que sea inmoral. Él ve todas las inmoralidades, exactamente lo que se hace. Nadie, ni una sola persona mortal, se puede esconder de Él. No hay una puerta cerrada ni ninguna oscuridad en ningún lugar que bloquee su vista. Dios lo sabe.
=> Dios llama a todo vicio sexual por su nombre. Los hombres pueden llamarlo amor y cariño y excitación y estimulo. Puede que lo denominen un acto de masculinidad o feminidad, de galantería o de conquista. Pero Dios no. Dios lo llama por su nombre real: Fornicación y adulterio (Matthew Henry, Comentarios de Matthew Henry). Dios sabe lo que causa la inmoralidad:
=> pérdida de la inocencia => enfermedad => hogares destruidos => embarazos no deseados => mentes dañadas => abortos y legrados => vidas destruidas => culpa
La lista podría ser interminable, pero una destrucción y devastación así de la vida y las emociones son las razones por las que Dios no se anda con miramientos con los vicios sexuales. El vicio sexual es uno de los vicios más destructivos de la tierra, no importa lo que puedan decir los hombres. Es así por la naturaleza misma del hombre. Dios dispuso la naturaleza misma del hombre para el amor de un cónyuge y una familia. Y cualquier negación a vivir según su naturaleza como Dios lo dispuso para él solo puede dañar al hombre. (Vea 1 Co. 6:18.)
La gran tragedia con el vicio sexual es la siguiente: Siempre involucra a otros, no solo la pareja ilícita, sino a los padres, a la familia inclusive a los hijos. Hermanos y hermanas y con frecuencia a los abuelos, a otros parientes, amigos y vecinos. Involucra a todos aquellos que quieren y se preocupan por la persona inmoral.
Sucede lo siguiente: Los fornicarios y adúlteros serán juzgados por Dios. No habrá escape.
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia… envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19, 21).
“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).
2° Titulo: Bendición para los que se guardan en santidad. Versículo 18. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida. (Léase: Romanos 6:12 y 13. «No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.» ▬ 2ª a los Corintios 7.1. «Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.».).
(Romanos 6: 12) Pecado-vida victoriosa: el creyente debe resistir al pecado. Esto es un imperativo, un mandamiento que obliga. Corresponde al creyente resistir el pecado; es responsable de resistirlo.
▬ 1. No debe dejar que el pecado reine (basileueto): tenga autoridad, gobierne, controle, ocupe, retenga, prevalezca sobre el creyente. Se usa el tiempo presente, de modo que la idea es una actitud o conducta continua. El creyente debe mantener siempre su mente alejada del pecado. Debe conservar su mente bajo control manteniendo los pensamientos alejados de…
• las riquezas y cosas materiales. • la concupiscencia de la carne. • el deseo de alcanzar posición y poder. • el orgullo de la vida. • lograr reconocimiento y fama. • las fiestas y el sexo. • la concupiscencia de los ojos. • la apariencia personal y de las vestiduras.
El creyente no debe dejar que el pecado domine, controle, reine en su cuerpo mortal. El pecado no debe dominar sus pensamientos ni su vida. Debe resistir el pecado poniéndose en su contra, rechazándolo y luchando en su contra. Debe oponerse al pecado con todas sus fuerzas.
«Mira, has sido sanado; no peques más para que no te venga alguna cosa peor» (Jn. 5:14).
«No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias» (Ro. 6:12).
▬ 2. No debe obedecer al pecado en sus concupiscencias (epitumiais): la palabra indica un fuerte deseo, anhelo y pasión. El impulso del pecado es a veces fuerte, muy fuerte. Todos los hombres saben lo que es codiciar las cosas, más y más, sea dinero, propiedad, seguridad, posición, placer, diversión o estímulos carnales. El verdadero creyente no debe ceder ante tales impulsos. No debe dejar que la concupiscencia de los ojos y de la carne gobiernen y regulen su mente y su conducta. No debe permitir que los deseos ordenen su vida. No debe obedecer al pecado en sus concupiscencias, deseos, anhelos y pasiones. Debe resistir las concupiscencias de su «cuerpo mortal».
«Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno» (Mt. 5:29).
«Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis» (Ro. 8:13).
(6:13) Pecado: es necesario decir tres cosas acerca del pecado en este punto de Romanos. (1) El pecado es una ofensa y una enfermedad en los capítulos 1-4. En el capítulo 6 es un amo o un poder que domina. (2) El pecado no es «destruido» en el creyente.
Todavía está activo y aún puede causar daño. El creyente debe luchar contra su impulso. (3) El cuerpo no es la fuente del pecado, pero la Biblia dice que la experiencia del hombre demuestra que el cuerpo es el instrumento del pecado, el órgano que el pecado usa para manifestarse y satisfacerse. El cuerpo está bajo la pesada influencia y el severo poder del pecado y de la corrupción, tanto que los apetitos sensuales del cuerpo tienden a esclavizar el alma y a llevar al hombre a pecar, aun en contra de su mejor juicio. Así que se exhorta enfáticamente al creyente para que resista: «No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal» (Ro. 6:12).
(2ª a los Corintios 7:1) Separación: El cuarto llamado es a que los creyentes se limpien y perfeccionen la santidad. Dios da dos de las promesas más maravillosas que se puedan imaginar: “Recibimos y adoptamos como hijos e hijas”. Por consiguiente, Dios quiere dos cosas de nosotros:
▬ 1. Dios quiere que nos limpiemos de toda la inmundicia de la carne y el espíritu. Todo el pecado hace inmundo al hombre, pero hay ciertos pecados que contaminan de un modo particular su carne y otros pecados que contaminan de un modo particular su Espíritu. Una ojeada a la lista de pecados en los versículos de la nota anterior demostrará esto claramente (Ro. 1:29-32; 1 Co. 6:9-10; Gá. 5:3-7). Los pecados de la carne serían pecados como la inmoralidad, y la borrachera, y los pecados del Espíritu serian pecados como el odio y el celo.
“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda
maldad” (1 Jn. 1:9).
“Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).
“Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jer. 4:14).
▬ 2. Dios quiere que perfeccionemos la santidad en el temor de Dios. Note que esto es una acción continua. La palabra “perfeccionando” (epitelountes) es un término agresivo que exige una acción agresiva. Quiere decir no solo practicar, sino también terminar y completar. Desde luego, el creyente debe practicar la santidad. Es decir, la práctica debe consistir en hacer las cosas que lo harán santo. Pero él debe hacer mucho más: “Debe perseguir la santidad agresivamente, tratar de perfeccionar y completar la santidad en su vida”. Por supuesto, el creyente nunca puede volverse perfectamente santo: “No se puede convertir en Dios”. Pero debe centrar su mente y su corazón en volverse santo.
Note la motivación para la santidad: “El temor de Dios”. La palabra temor significa no solo temor, sino también respeto y reverencia. Cuando un hombre realmente ve y comprende a Dios y lo que Dios ha hecho por él, deja de temer a los hombres. En su lugar teme a Dios y le tiene un respeto reverencial a Dios, tratando de agradar a Dios llevando una vida pura y santa.
“Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lc. 1:50).
“sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:35).
“y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).
3er Titulo: La purificación nos conduce a la comunión con Dios. Versículos 19 y 20. Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a persona, y cualquiera que haya tocado muerto, permaneced fuera del campamento siete días, y os purificaréis al tercer día y al séptimo, vosotros y vuestros cautivos. Asimismo, purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelo de cabra, y todo utensilio de madera. (Léase: Isaías 52:11. «Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.». ▬ Hebreos 9:12 al 14. «y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?».).
(Hebreos 9:11-14) Adoración ▬ Santuario ▬ Tabernáculo, celestial ▬ Jesucristo, Sumo sacerdote: El santuario o tabernáculo celestial. El santuario celestial está diseñado para la adoración a Dios al igual que el santuario terrenal, pero es diferente de la adoración y santuario terrenal de los hombres. ¿En qué difieren? Existen como mínimo cuatro diferencias.
▬ 1. La adoración y santuario celestiales cuentan con un sacerdote perfecto, El Sumo sacerdote del cielo no es un hombre; Él sencillamente no proviene de los hombres. Hombres que son imperfectos, débiles, pecadores, y siempre tan carentes como el resto de los hombres. El Sumo sacerdote del cielo es el Hijo de Dios mismo, y como Hijo de Dios, Él es perfecto y eterno. Por lo tanto, Él puede proporcionarnos mejores cosas. Él puede interceder por nosotros para siempre, Él puede salvarnos al máximo cuando venimos ante Dios mediante Él.
▬ 2. La adoración y santuario celestiales son espirituales y perfectos. No están hechos por manos humanas; no son parte de este mundo terrenal, material y físico. No son parte de este mundo corruptible, envejecido, moribundo y en destrucción. No son parte de este mundo que es solo una sombra, una imagen, y una copia vaga del mundo real. El santuario espiritual y perfecto es el mundo espiritual y perfecto, el propio cielo, donde se glorifica y se manifiesta la presencia misma de Dios para que todos la vean y la adoren.
“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:24).
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).
▬ 3. La adoración y santuario celestiales cuentan con un sacrificio perfecto (v. 12). El hombre es imperfecto y pecaminoso; es culpable de desobedecer, rechazar, y rebelarse contra Dios. Por consiguiente, debe pagar la pena y castigo de sus pecados o de lo contrario un sustituto tiene que sufrir el castigo por él. Esta era la idea de los sacrificios de animales. La vida del animal se sacrificaba por los pecados del hombre.
Note que se dicen tres cosas importantes en este versículo:
» a. Jesucristo, el Sumo sacerdote perfecto, no sacrificó la sangre de animales por los pecados del hombre; Él sacrificó su propia sangre. Él ofreció su vida a Dios como sacrificio, como el sacrificio por la vida de las personas. Jesucristo soportó la culpa y castigo por los pecados del hombre. ¿Por qué haría eso? Porque Él es el Hijo de Dios y Él ama al hombre. Él es el Hijo de Dios que vino a la tierra como el Dios-hombre; Él es el Hombre ideal y perfecto. Como el Hombre ideal, cualquier cosa que hiciese representa y cubre a todos los hombres. Por lo tanto, su sangre cubre los pecados de todos los hombres que creen y confían en Él. Su sacrificio es el sacrificio perfecto e ideal, el sacrificio que representa y cubre a todos los hombres.
» b. Jesucristo, el Sumo sacerdote perfecto, entró en el Lugar santísimo del propio cielo. Pero note: “Él tuvo que entrar una sola vez”. El sumo sacerdote terrenal tenía que realizar sacrificios continuos, pero Jesucristo tuvo que realizar un solo sacrificio. ¿Por qué? Porque su sacrificio fue el sacrificio ideal y perfecto. Al ser ideal y perfecto, podía representar para siempre a cada hombre de cada generación.
» c. Jesucristo, el Sumo sacerdote perfecto, obtuvo redención eterna por nosotros. El pecado, la muerte, y la condenación han capturado y secuestrado al hombre. Ningún hombre puede escaparse de ninguna de las dos, no importa lo que haga. Pero Jesucristo hizo posible que el hombre fuese liberado de todos sus enemigos. ¿Cómo? Él pagó el rescate. Él mismo sustituyó al hombre. Él ofreció su vida, sacrificó su vida por el hombre. Él lo pudo hacer porque Él es el Hombre perfecto e ideal. Como Él decidió sacrificar su vida por el hombre, Él se ha convertido en el sacrificio perfecto e ideal. Eso es exactamente lo que él hizo. Él ha pagado el rescate y liberado al hombre del pecado, la muerte y la condenación.
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).
“siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Ro. 3:24).
▬ 4. La adoración y santuario celestiales salvan a una persona perfectamente (v. 13-14). Note tres elementos:
» a. La adoración y santuario terrenales solo purifican y limpian la carne. Se necesita honestidad para admitir esto. Pero como se ha demostrado anteriormente, las ceremonias y rituales de la adoración terrenal y física son externos. No pueden limpiar al hombre internamente y tampoco pueden hacerlo perfecto ni eterno.
» b. La adoración y santuario celestiales purifican y limpian a una persona incluso hasta su conciencia, no importa cuán inexistente y endurecida pueda estar la conciencia. Cuando una persona viene a Dios mediante Cristo, Dios le proporciona una seguridad perfecta de que Dios la acepta, que tiene vida eterna. ¿Cómo es posible esto? Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, Él llevó una vida impecable, obedeciendo a Dios perfectamente con cada acto y pensamiento. Por lo tanto, se convirtió en la Justicia ideal (y perfecta), el Hombre ideal que agradó a Dios perfectamente. Esto resulta realmente cierto en el sacrificio de Cristo. Dios ama al hombre y quiere salvar al hombre. Por lo tanto, Dios instó y quiso que su Hijo demostrara su amor perfecto por el hombre, demostrara su amor mediante el sacrificio de su vida por los pecados del hombre. Jamás se podría haber expresado amor más grande, y fue el amor de Dios por nosotros lo que lo llevó a sacrificar a su propio Hijo por nosotros. Cuando Cristo se sacrificó a sí mismo por nuestros pecados, se logró el máximo de obediencia. Jesucristo obedeció a Dios de forma suprema, Él murió por nuestros pecados. Por ende, Dios perdonará los pecados de cualquier hombre, y nada evitará que los perdone. De una manera muy sencilla, Dios perdonará y limpiará los pecados de cualquier hombre por su Hijo. El perdón y la limpieza se garantizaron de una vez y por todas para todo aquel que cree, todo por el amor supremo de Dios por su Hijo.
“porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”. (Mateo 26:28).
» c. La adoración y santuario celestiales alejan a una persona de las obras muertas de esta tierra para servir al Dios vivo (V. 14). La religión terrenal en todo su ritual y ceremonia es muerta para Dios. No importa cuán religiosa y buena trate de ser una persona, no importa cuántas buenas obras haga, no es tal conducta terrenal la que la hace acepta ante Dios. Solo Jesucristo hace a un hombre acepto ante Dios. Él y solo Él le proporciona al hombre acceso a Dios y pone al hombre en fraternidad y comunidad con Dios. Jesucristo tiene que vivir en el corazón y vida de una persona, vivir realmente en el cuerpo de una persona mediante el Espíritu Santo de Dios, para que una persona reciba el privilegio glorioso de andar en fraternidad y comunión con Dios.
“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:17).
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Ro. 5:1-2).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 12:26 AL 31. 26. De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. 27. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30. ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 31. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.
[4]. (12:24-26) Iglesia: Dios ha puesto tanto al presentable como al impresentable en un mismo cuerpo. Las partes presentables de nuestro cuerpo no tienen necesidad de ropa; por consiguiente, no las vestimos (por ejemplo, el rostro y las manos). Dios ha hecho lo mismo con la iglesia. Dios ordenó el cuerpo en unidad. La palabra “ordenó” (sunekerasen) quiere decir mezclar, combinar, y unir. Dios ha ordenado la iglesia como es: Los dotados y los menos dotados mezclados, combinado, y juntados. Y lo ha hecho de tal manera que
pertenece mayor honor a aquellos que están tan dotados. El guerrero de oración es mucho más importante que el solista que le da el frente a las personas. El testigo laico de Cristo es más necesario que el predicador que ocupa el púlpito. La persona que ministra al enfermo y al anciano es más honorable que el presidente del consejo que guía a toda la congregación en asuntos administrativos.
Todos son importantes, pero los más honorables no son necesariamente los que se paran delante de la iglesia. En ocasiones los más honorables son los que nunca se ven, los que hacen su ministerio por el Señor, desempeñando sus dones y funcionamiento dentro de la iglesia según Él ha ordenado.
▬ 1. Dios ha ordenado o unido a los miembros para evitar que entren en conflicto. No debe haber celo, orgullo, ni división dentro de la iglesia; porque Dios ha dotado a cada creyente para que complemente a los otros. Dios los ha dotado a todos para que funcionen en armonía.
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).
“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).
“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).
▬ 2. Dios ha ordenado o unido a los miembros para crear una preocupación natural de uno por otros. Observe las palabras “todos se preocupen los unos por los otros”. Esa misma preocupación de unos por otros debiera mostrársele a un miembro de la misma manera que a otro miembro.
Un miembro de la iglesia no es más importante que otro miembro, no para Dios, y tampoco debiera serlo para nosotros. No debiera haber favoritismo o ni parcialidad para con nadie. Cuando un miembro del cuerpo humano se duele, se duele todo el cuerpo. Cuando un miembro (por ejemplo, los pies en una carrera) es honrado, todo el cuerpo se regocija con los pies. Así debe ser en la iglesia. La iglesia es un cuerpo; por consiguiente, debe dolerse y regocijarse juntamente. El cuerpo debe atravesar junto la experiencia de la vida, doliéndose y regocijándose con cada miembro, cuidando y preocupándose por cada miembro.
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mi” (Mt. 25:35, 36).
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
[5]. (12:27-30) Iglesia: Cada creyente es un miembro del Cuerpo de Cristo y ocupa su propio lugar en él. Este punto es contundente y enfático.
=> “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”: De un modo colectivo, contamos con el privilegio supremo. Somos los miembros de Cristo, de su cuerpo, del cuerpo del propio Hijo de Dios.
=> “Miembros cada uno en particular”: De un modo individual, cada uno de nosotros es un miembro del Cuerpo de Cristo. No hay un solo creyente que esté excluido, y nadie tiene más condición de miembro que ningún otro creyente.
Pablo ilustra el punto enumerando algunos de los dones. Él dice dos cosas significativas:
▬ 1. Dios ha colocado y ha dotado a cada miembro de la iglesia, Por ejemplo, considérense estos ocho dones:
» a. Primero, Dios ha puesto apóstoles en la iglesia (vea 1ª Co. 12:28 para un análisis).
» b. Segundo, Dios ha puesto profetas en la iglesia (Dones 1ª Co. 12:8-10 para un análisis).
» c. Tercero, Dios ha puesto maestros en la iglesia. El don de la enseñanza es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de proporcionarles a las personas un cimiento y un fundamento en la doctrina, reprobación, corrección, y justificación.
» d. También estaba el don de milagros (vea 1 Co. 12:8-10.).
» e. Estaba el don de sanidad (vea 1 Co. 12:8-10.).
» f. Estaba el don de ayudar. Este es el don que hace exactamente lo que expresa: Ayuda a las personas. Todos conocemos a algunas personas que siempre están dispuestas a ayudar a las demás personas, siempre están disponibles y preparadas para brindar una mano. Estas personas están particularmente dirigidas a ayudar a los necesitados, por ejemplo, a las viudas o los viudos, a los huérfanos, a los incapacitados físicamente, a los confinados, y a los pobres.
» g. Estaba el don de gobernación o administración. La palabra griega es descriptiva (kuberneseis). Se refiere al práctico de un barco, la persona que conduce el barco en los canales peligrosos de los océanos. La iglesia, desde luego, necesita a tales personas que le puedan dar dirección en su trayectoria para llegar al destino que Dios le ha señalado.
» h. Estaba el don de diferentes lenguas (vea 1 Co. 12:8-10.).
▬ 2 Debe tenerse en cuenta que todos los miembros no tienen el mismo don.
=> ¿Son todos apóstoles?
=> ¿Son todos profetas?
=> ¿Son todos maestros?
=> ¿Hacen todos milagros?
=> ¿Tienen todos los dones de sanidad?
=> ¿Hablan todos lenguas?
=> ¿Interpretan todos lenguas?
La respuesta es obvia. ¡No! Dios no ha dotado a todos los creyentes con el mismo don.
“A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).
“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:11).
“a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12).
ESTUDIO A FONDO 1. (12:28) Apóstol: Enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país a representar a otro país. Hay tres verdades acerca de los apóstoles.
=> Él le pertenece a al que lo ha enviado.
=> Su misión es ser enviado.
=> Él posee toda la autoridad y poder del que lo envía.
La palabra “apóstol” tiene un uso restringido y amplio en el Nuevo Testamento.
▬ 1. El sentido restringido. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como apóstol (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1). En este sentido restringido había al menos dos requisitos básicos.
» a. El apóstol era un hombre elegido directamente por el propio Señor o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1). Él era un hombre que había visto o acompañado al Señor Jesús.
» b. El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1).
▬ 2. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaban el evangelio. El término se usa con dos misioneros, Bemabé (Hch. 14:4, 14, 17) y Silas (1 Ts. 216); y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Solo existe una posibilidad de que Jacobo, el hermano del Señor (Gá. 1:19), Andrónico y Junias (Ro. 16:7) se les haga referencia como apóstoles.
En el sentido restringido, el don de apóstol estaba destinado a desaparecer por los requisitos únicos para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, haya quizás un sentido en el que los requisitos y el don como tal aún son dados y usados por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Asimismo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Ciertamente hay algunas personas en las diferentes generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los dote con el don muy especial de apóstol para que los usen en su bien preciado dominio, la iglesia.
[6]. (12:31) Dones: Cada creyente debe codiciar los dones mejores. Note que hay una codicia permitida. El creyente debe codiciar los “dones mejores” de modo que pueda servir de un modo más eficaz a su Señor. Sin embargo, hay un camino más excelente aparte de los dones, algo muy superior, una cualidad que sobrepasa todos los dones juntos. Y todo creyente puede poseerlo, no importa quién sea. ¿Cuál es la cualidad? ¿Qué es eso que es aún más grande y más supremo que la mayor unidad posible de los dones? Ese es el tema del próximo capítulo.
Nota del expositor juvenil: El apóstol Pablo hace un llamado a la Iglesia a ordenarse con respecto a los dones espirituales: no son para dividirla ni para nuestro beneficio personal. Es el Espíritu Santo quien los imparte, según su soberanía, y deben ejercerse siempre para lo edificación, santificación y unidad de la Iglesia.
1er TITULO: Sabios expresiones de amor y unidad en Cristo para la juventud. Versículo 26. De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. (Léase: Filipenses 2:1 al 4. Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. ▬ 1ª de Pedro 3:8. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.).
Explicación del versículo 26. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él. Si un miembro recibe honor, todos se regocijan con él.
Este es uno de los textos más hermosos de la primera epístola de Pablo a los corintios. Describe el efecto genuino que el cuidado puede tener sobre los miembros de la iglesia de Corinto. Cuando el amor prevalece, la iglesia se muestra como un cuerpo físico vivo. Si nos dañamos un dedo del pie, se verá afectada nuestra capacidad para andar y, de este modo, todo el cuerpo es afectado. El llenar el estómago con deliciosa comida satisface a todos los miembros del cuerpo, pero el dolor de una úlcera estomacal tiene el efecto contrario.
De la misma forma, cuando un miembro de la congregación sufre la pérdida de un ser querido, toda la congregación se duele con él. Cuando un miembro recibe reconocimiento por algún logro o aniversario, el resto de los miembros lo llena de gozosas felicitaciones. La comunidad cristiana sufre con los que sufren y se goza con los que se gozan.
2° TITULO: Honroso distinción que debemos desempeñar conforme Al orden del don recibido. Versículos 27 y 28. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. (Léase: 1ª a los Corintios 12:11. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. ▬ Efesios 4:11 al 13. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.).
Explicación de los versículos 27-28. 1ª a los Corintios 12: 27. Vosotros sois el cuerpo de Cristo e individualmente miembros de él.
» a. «Vosotros sois el cuerpo de Cristo». Pablo se dirige a los miembros de la iglesia de Corinto con el pronombre personal vosotros. Son el pueblo santificado en Cristo Jesús y que son llamados a ser santos (1:2). Sin embargo, esta gente peleaba, causaba divisiones, no excomulgaron al hermano inmoral, demandaban judicialmente a los hermanos, criticaban a los apóstoles y no observaban con propiedad la Santa Cena. A pesar de todos estos defectos, Pablo les dice que son el cuerpo de Cristo.
En el texto griego, Pablo usa el sustantivo cuerpo en el sentido absoluto del término. Esto es, la palabra aparece sin el artículo definido. Pablo no habla de «un cuerpo» o de «el cuerpo», sino sólo de «cuerpo», con lo cual indica que este es el solo y único cuerpo, porque no hay ningún otro cuerpo de Cristo. No se refiere al cuerpo físico de Cristo, sino que habla en forma figurada de la iglesia como el cuerpo de Cristo (p. ej., Ef. 1:23; Col. 1:24).
Para decirlo de otro modo, Pablo afirma que la iglesia a la que pertenecen los corintios es una entidad sin divisiones.
La iglesia como el cuerpo figurativo de Cristo existe en él y pertenece a él. Está genuinamente unido a Cristo, porque cada creyente individual está por fe incluido en él. Cada congregación local es un microcosmo de toda la iglesia, de tal manera que todo el que observe las distintas funciones de la congregación sabe que este cuerpo es la iglesia en acción. Aquí Pablo declara el principio de unidad en la multiplicidad. En la siguiente oración hablará de la multiplicidad en unidad.
» b. «E individualmente miembros de él». No tenemos información del tamaño de la congregación de Corinto, pero Pablo afirma que cada individuo es parte del cuerpo de Cristo. Al hablar así, Pablo subraya la individualidad de los miembros, porque cada uno ha recibido un don diferente del Señor. Con estos dones y funciones a su disposición, todos los miembros contribuyen juntos al bienestar de la comunidad cristiana.
Versículo 28. Y Dios ha nombrado en la iglesia, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, los milagros; después, dones de sanidad, obras de ayuda, administración, tipos de lenguas.
En versículos anteriores, Pablo enseñó que Dios dispone las partes del cuerpo humano (v. 18) y combina sus varios miembros (v. 24). Esto es cierto, no sólo respecto al cuerpo humano físico, sino también de la iglesia. Dios distribuye a los miembros en la iglesia una variedad de dones diseñados para servir al cuerpo. Dios mismo es el que nombra a alguien a un oficio o le da una función que realizar. Dios llama a los individuos a que tomen una posición oficial dentro de la iglesia, aun cuando los miembros de la iglesia sean los que llaman, ordenan o instalan a los hermanos en sus posiciones. Como dice el escritor de la epístola a los Hebreos: «Nadie ocupa ese cargo por iniciativa propia; más bien, lo ocupa el que es llamado por Dios» (Heb. 5:4). Por ejemplo, Pablo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo y apartados por la iglesia de Antioquía (Hch. 13:1–3). Funcionaron en la iglesia como apóstoles, profetas y maestros.58 Es un hecho de que la frase en la iglesia se aplica a la iglesia universal y no sólo a la congregación de Corinto.
En orden descendente, Pablo enumera tres grupos de personas que han recibido dones espirituales: los apóstoles, los profetas y los maestros. En otra carta menciona a cuatro grupos: «Él mismo [Cristo] constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros» (Ef. 4:11; cf. Ro. 12:6–8). También menciona cinco dones, aunque por implicación se habla de personas que ejercen estos dones.
» a. «En primer lugar, apóstoles». Jesús comisionó directamente a doce para que fueran sus apóstoles, incluyendo a Matías, sucesor de Judas (cf. Lc. 6:13–16; Hch. 1:23–26). Pero el círculo apostólico se extendió más allá de los doce, ya que Pablo era un apóstol (Ro. 1:1), lo mismo que Bernabé (Hch. 14:14). Pablo escribe que Andrónico y Junias eran hombres destacados entre los apóstoles, aunque no funcionaban como tales (Ro. 16:7). Este texto parece querer decir que los apóstoles respetaban mucho a estos dos hombres. Los apóstoles sirvieron como embajadores de Cristo, para proclamar, enseñar y registrar las buenas nuevas.
Por supuesto que Pablo no quiere enseñar que cada congregación individual tiene sus propios apóstoles. Los apóstoles sirvieron a toda la iglesia en sus primeros años de formación. El oficio apostólico fue sólo para un tiempo y cesó con la muerte del último apóstol que murió, el apóstol Juan, quien murió probablemente en el año 98 d.C. Las estipulaciones requeridas para ser apóstol hacían imposible que hubiese sucesores. Primero, para ser apóstol uno tenía que haber seguido al Señor Jesús desde su bautismo hasta su ascensión y, segundo, haber sido testigo de su resurrección (Hch. 1:21, 22). Aunque Pablo no acompañó a Jesús durante su ministerio terrenal, vio al Señor resucitado, lo que lo capacitaba para dar testimonio de su resurrección (9:1; Ro. 1:1–4). Esta es la razón por la que Pablo se llama a sí mismo «nacido fuera de tiempo» (15:8).
» b. «En segundo lugar, profetas». A diferencia de los apóstoles, que servían a toda la iglesia, los profetas con frecuencia servían en una congregación local (p. ej., Hch. 13:1). Aun cuando un apóstol (p. ej., Juan en el libro de Apocalipsis) podía profetizar, un profeta jamás funcionó como apóstol. En unos pocos textos, Pablo menciona a los apóstoles y a los profetas juntos (Ef. 2:20; 3:5), pero no los pone al mismo nivel. Ambos permanecen como dos grupos distintos, porque los apóstoles son apóstoles y los profetas son profetas. Ni en el presente texto ni en otros pasajes (Ef. 4:11; Ap. 18:20; Didaqué 11.3) es posible igualar el oficio de profeta con el de apóstol.
Los apóstoles hablaron y escribieron con la misma autoridad que Dios entregó a los profetas del Antiguo Testamento. Eran testigos de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Los profetas del Nuevo Testamento también hablaron con la autoridad del Espíritu Santo. Junto con los apóstoles colocaron el fundamento de la iglesia (Ef. 2:20) y su rango seguía al de los apóstoles. Además, las declaraciones de los profetas debían ser evaluadas (14:29) para proteger a la iglesia de falsos profetas cuya influencia perjudicaba su bienestar.
La iglesia antigua tenía profetas que predecían el futuro, entre los cuales estaba Agabo (Hch. 11:28; 21:10); Juan en la isla de Patmos también funcionó en esa calidad (Ap. 1:3; 22:9, 18). En Antioquía, la iglesia era instruida por maestros y profetas, los cuales eran Bernabé, Simeón apodado el Negro, Lucio de Cirene, Manaén y Saulo (Hch. 13:1); en Jerusalén estaban Judas y Silas (Hch. 15:32); y en Cesarea residían las cuatro hijas de Felipe el evangelista (Hch. 21:8, 9). La tarea de los profetas era enseñar en las congregaciones locales. Instruían sobre la conducta cristiana,61 y actuaban junto a los que habían recibido el don de enseñar las Escrituras.
Aunque los profetas recibían el don de profecía, no hay evidencia de que perteneciesen a un oficio permanente de las comunidades cristianas antiguas. Su don consistía en la habilidad de profetizar, esto es, de recibir la revelación de Dios y de predicar su Palabra. «En el período que vino después de los apóstoles, el profeta todavía podría estar por sobre el ministro local, pero pronto llegaría el día en que este don de profecía pasaría a los ministros locales que predicaban la palabra para edificar a los miembros de la comunión cristiana».
La iglesia antigua tuvo varios profetas, entre los cuales estaba Agabo (Hch. 11:28; 21:10), Judas y Silas (Hch. 15:32). Pero durante el segundo siglo la influencia de la profecía se extinguió, cuando en Asia Menor surgió Montano, quien reclamó ser un profeta con una revelación nueva sobre la venida de Cristo. Por un tiempo, el montanismo tuvo su influencia, pero pronto fue condenado como espurio. Por haber sido un fraude, el montanismo fue menospreciado. Los profetas dejaron de ser importantes cuando la iglesia confió más en la Escritura que en la profecía.
» c. «En tercer lugar, maestros». Si Pablo hace una diferencia entre profetas y maestros, ¿en qué difieren?
Primero, en los días de Pablo al maestro se le respetaba por su habilidad para instruir a otros. Por ejemplo, la gente se dirigía a Jesús usando el término hebreo rabí, que quiere decir «mi gran [maestro]». En contraste con los maestros, a los profetas no siempre se les respetaba, porque las tácticas de los falsos profetas desprestigiaron a la profecía. De hecho, Pablo amonesta a los cristianos: «no desprecien las profecías» (1 Ts. 5:20).
Segundo, mientras que el profeta esperaba hasta recibir una revelación (14:30), el maestro tenía las Escrituras como la Palabra revelada de Dios. Los estudiantes tenían que aprender la sana doctrina y las tradiciones que sus instructores les enseñaban. Los libros eran tan caros que sólo los ricos podían adquirirlos. Por esto, el maestro ocupaba la pedagogía de la repetición, para ayudar a sus estudiantes a que se aprendieran de memoria lo enseñado. Pablo afirma que él era un apóstol y maestro del evangelio de Cristo (2 Ti. 1:11).
Por último, según Pablo la labor del maestro se relaciona de cerca con la del pastor (Ef. 4:11). Gran parte del tiempo del pastor está dedicado a la enseñanza del pueblo.
» d. «Luego, los milagros». Pablo habla de milagros, no de los que hacen milagros. La traducción literal es «milagros», que por implicación apunta a quienes los realizan. Como los milagros no ocurren con frecuencia, el don de hacer maravillas no es permanente (léase la explicación del v. 10).
» e. «Después, dones de sanidad». Los dones de sanidad tampoco son permanentes (véase el comentario al v. 9). La palabra griega que está detrás de «dones» es jarismata, la cual aparece al principio de la lista de dones espirituales en el versículo 4 y al final del capítulo en el versículo 30. De todos los dones, Pablo sólo llama jarismata (sustantivo plural en el griego) a las sanidades.
» f. «Obras de ayuda». La palabra griega antilēmpseis sólo ocurre aquí en todo el Nuevo Testamento, y es traducida por «asistencias» (NTT, NBE), «don de asistencia» (BJ, CI, cf. BP, NC), «los que ayudan a otros» (NVI, cf. VP), «asistir a los necesitados» (CB, cf. LT). El verbo aparece tres veces en el Nuevo Testamento. En Lucas 1:54 el verbo habla de ayudar a Israel, lo mismo que en la Septuaginta en el texto de Isaías 41:9. En Hechos 20:35 se refiere a ayudar al débil. En 1 Timoteo 6:2 quiere decir beneficiar.
En el presente pasaje, el sustantivo significa ayudar o tender la mano de amor y misericordia tanto a los que están dentro como fuera de la comunidad cristiana. Un comentarista afirma que el término «sugiere definitivamente la ayuda prestada por las autoridades gobernativas a quienquiera que esté necesitado u oprimido». Pero es más probable que fuesen los miembros de la comunidad cristiana los que recibían este don espiritual de ayudar a otros, y no el gobierno.
» g. «Administración». La palabra griega kybernēseis sólo ocurre una vez en todo el Nuevo Testamento. Un sustantivo de la misma raíz aparece dos veces (Hch. 27:11; Ap. 18:17) con la idea de «piloto» o «capitán de barco». La palabra española gobernar viene del latín gubernare y del griego kybernan, lo cual significa «sostener el timón, navegar». Pablo parece sugerir que el don espiritual de la kybernēseis es la habilidad para conducir el timón de la iglesia.
En las epístolas pastorales, Pablo escribe que los ancianos que gobiernan bien la iglesia, en especial los que se dedican a predicar y enseñar (1 Ti. 5:17) son dignos de doble honor. Es decir, Pablo se refiere a los ancianos gobernantes y a los ancianos docentes. Por cierto, que la persona que tiene el don de gobernar en la iglesia es digna de respeto.
» h. «Tipos de lenguas». Este es el último de los nueve dones. Como Pablo los cita según su orden de importancia, el último es el menos trascendental. Presumimos que este don se hizo tema controvertido porque algunos miembros de la iglesia de Corinto le habían dado un valor excesivo. Por consecuencia, al colocar el don de lenguas en último lugar, Pablo corrige las ideas equivocadas de estos creyentes. Lo mismo hace al dedicar un capítulo completo al amor y al mandarles después que se comuniquen en una forma inteligible.
La expresión tipos de lenguas es idéntica a las palabras del versículo 10 (consúltese el comentario). Pablo no se refiere a un idioma en particular, entendible o no entendible, sino que a la variedad de lenguas que eran habladas en el área metropolitana de Corinto. Con todo, el hablar idiomas extranjeros o la práctica de la glosolalia con frecuencia es causa de alienación y aislamiento. Esto hace necesaria la intervención de traductores o intérpretes que superen las barreras lingüísticas. Sin embargo, notemos que en esta lista particular Pablo ni siquiera incluye el don de interpretación (cf. v. 30).
1ª a los Corintios (12:11) Dones, espirituales: Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones. Resulta muy importante que la iglesia aprenda y practique este punto; por consiguiente, se repite.
▬ 1. Todos los dones que se han abordado son dados por el mismo Espíritu. Los dones de Dios no provienen de ninguna otra fuente. Los hombres no pueden ganarse, merecer ni obrar los verdaderos dones espirituales. Ningún hombre merece el don de la gracia de Dios. Por lo tanto, no hay cabida para la presunción y la súper espiritualidad, tampoco para la polémica. Un creyente tiene un don y otro creyente tiene otro don, pero ambos provienen del Espíritu de Dios.
▬ 2. El Espíritu de Dios le da los dones a cada hombre exactamente lo que Él desea. Él sabe cuáles dones son necesarios y dónde se necesitan en todo el mundo. Él sabe cuáles dones edificarán más a la iglesia y cuáles dones pueden ser más eficaces para salvar al mundo y para ministrar las necesidades apremiantes de toda la humanidad. Por ende, Él suple las necesidades de todos los creyentes en sus respectivos llamados y localidades.
3er TÍTULO: El don espiritual debe ser usado para lo edificación y unidad de lo Iglesia. Versículos 29 al 31. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente. (Léase: 1ª a los Corintios 14:3. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. ▬ 12. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. ▬ y 26. ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.).
Comentario del contexto bíblico versículos 29 al 31. Pablo hace siete preguntas retóricas, todas con una respuesta negativa. Estas respuestas muestran con claridad tanto la diversidad como la universalidad de la iglesia. La iglesia no se limita a una congregación local. La primera pregunta («¿son todos apóstoles?») se dirige a los corintios e implica que los apóstoles no se originaron en Corinto.
La comunidad de Corinto tiene profetas (14:29), pero de cierto que no todo creyente ha recibido el don de profecía. Lo mismo se puede decir de los maestros, de los que hacen milagros, de los creyentes que tienen el don de sanidad y de los que hablan en lenguas. No todos reciben los mismos dones. Notemos que Pablo pasa por alto «las obras de ayuda
» y la «administración». Más bien añade el don de interpretación de lenguas (cf. v. 10).
1ª de Corintios (14:3) Profecía: Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. En la Biblia este incluye tanto la predicción como la proclamación, y tampoco debe minimizarse a pesar del abuso del don. No cabe duda:
• De que se ha abusado el don de predecir sucesos al punto de la ridiculez. Sin embargo, el abuso del don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios en ocasiones sí les da a los creyentes un adelanto a los sucesos venideros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los sucesos.
• Se ha abusado del don de proclamar el evangelio a tal extremo que el entendimiento que la mayoría de las personas tienen del evangelio se ve trágicamente frustrado. Sin embargo, el abuso del evangelio y los profetas falsos e inmaduros (ministros) no elimina el hecho de que Dios sí llama a algunos hombres a proclamar su Palabra.
El Nuevo Testamento plantea claramente el propósito de la profecía en este versículo: “el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).
▬ 1. Edificación (oikodomen) significa constreñir. Es un término de construcción que se refiere a construir alguna edificación. El primer propósito de la profecía es edificar a las personas.
“Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Ro. 14:19).
“Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Ro. 15:2).
“En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica” (1 Co. 8:1).
“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación” (1 Co. 14:26).
“¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación” (2 Co. 12:19).
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12).
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29).
▬ 2 Exhortación (parakiesin) significa fortalecer, alentar, llamar al lado de. El segundo propósito de la profecía es fortalecer y alentar a las personas llamándolas al lado
“Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo” (Lc. 3:18).
“Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).
“Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hch. 11:23).
“confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hch. 14:22).
“Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras” (Hch. 15:32).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
“A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan” (2 Ts. 3:12).
“Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Ti. 2:1).
“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13).
“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).
“retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (He. 3:13).
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (He. 10:25).
“Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente” (He. 13:22).
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada” (1 P. 5:1).
▬ 3. Consolación (paramuthian) significa dar fuerzas y esperanzas a, aliviarle la pena o el problema a alguien. Da la idea de consolar en las experiencias más severas de la vida, por ejemplo, en la muerte (cp. Jn. 11:19, 31). El tercer propósito de la profecía es consolar a las personas en su andar por la vida.
“así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza” (2 Co. 2:7).
“Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (1 Ts. 5:11).
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).
“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios” (Is. 40:1).
1ª de Corintios 14:12. Así también vosotros, ya que anheláis los dones espirituales, buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia.
» a. «Así también vosotros». Al terminar con su segunda analogía, Pablo repite la frase que usó al final de su primera analogía (v. 9). La comunidad cristiana de Corinto, consciente de que en su ciudad había muchas nacionalidades y lenguas representadas, debía entender la frustración del que no es capaz de entender cuando se habla otro idioma. Esto quiere decir que la ilustración de Pablo es apropiada, porque se puede aplicar al asunto de la glosolalia en la iglesia local.
» b. «Ya que anheláis los dones espirituales». Después de su discusión acerca de la profecía y las lenguas, Pablo ha cerrado el círculo. Al principio del capítulo, instó a los lectores a que buscasen con ahínco los dones espirituales (v. 1; cf. 12:31). Literalmente Pablo escribe «ya que sois zelotes por espíritus» (cf. 12:10). Usa dos sustantivos en esta oración, «zelotes» y «espíritus». Es importante que los examinemos con detención.
Primero, Pablo les dice a los corintios que deben convertirse en zelotes. Esta palabra tiene connotaciones negativas y positivas. Él mismo había sido un zelote en su pasión por guardar las tradiciones del judaísmo y, como consecuencia, había tratado de destruir a la iglesia (Hch. 22:3; Gá. 1:14). Pero en este versículo la palabra comunica aquel esfuerzo positivo por conseguir los dones del Espíritu (cf. Tit. 2:14; 1 P. 3:13).
Segundo, Pablo no está tratando que los corintios vayan detrás de los espíritus. Más bien les exhorta a que sean recipientes de los dones espirituales. Algunos comentaristas creen que la palabra espíritus aquí apunta a los «diversos soplos de inspiración que se daban en las asambleas de la iglesia». Sin duda que esto ocurría, pero nos acercamos más a la intención de Pablo si decimos que el Espíritu Santo se revela a sí mismo distribuyendo una multitud de dones espirituales a su pueblo. Como Pablo dijera anteriormente: «El único y mismo Espíritu hace todas estas cosas, repartiéndolas a cada uno individualmente como él quiere» (12:11). En suma, el sustantivo plural espíritus se refiere al Espíritu Santo que distribuye muchos de sus dones espirituales a su pueblo.
» c. «Buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia». Esta oración pone el énfasis en el concepto edificación, que es uno de los temas importantes para Pablo en el presente capítulo (véase el comentario al v. 4). El Espíritu Santo dota a su pueblo con dones espirituales para el propósito de edificar a la iglesia del Señor Jesucristo. Pablo no especifica qué dones deben usar los miembros para su mutua edificación. Más bien les exhorta a sobresalir. Después del imperativo buscad sobresalir vienen las palabras en aquellos, que no están en el texto griego. Con todo, el devenir del pensamiento sugiere que deben incluirse. El mensaje que Pablo deja con los corintios es que deben de destacarse por ser gente que edifica a la iglesia con los dones espirituales que han recibido.
1ª Corintios (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros.
• tiene salmo [canción, griego],
• tiene doctrina [alguna enseñanza],
• tiene lengua,
• tiene revelación [alguna comprensión espiritual],
• tiene interpretación
Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacía lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.
“Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).
Tenía que arreglarse la situación 0 de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:
“Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).
“…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).
“…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).
“…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).
“Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).
“pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).
Amén, para la honra y gloria de Dios
